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Entrevista:FÚTBOL | 16ª jornada de Liga

"Todos me llaman farsante"

Dani, del Betis, habla de su carrera, llena de lesiones, insultos y polémica

Daniel Martín, Dani, el menudo delantero del Betis, vuelve tras su enésima convalecencia y hoy se medirá al Athletic. El ariete sufrió un percance el pasado 20 de noviembre contra el Sevilla, tras recibir un pisotón de Adriano.

- 28 de junio de 1997. Dani recibe una llamada de su hermano Víctor, que ha acudido al Bernabéu a ver la final de Copa entre el Betis y el Barcelona: "Hemos perdido, Dani. Estoy hecho polvo...". Las lágrimas interrumpen la conversación. Dani, cadete por entonces del Betis, no ha ido a Madrid como el resto de la familia. Está disputando un torneo. Lejos, es incapaz de consolar a su hermano.

- Temporada 2001-2002. "¿No miráis ustedes el contrato?" "No, don Manué. Lo que quiere er niño es jugar en el Betis. Lo que ponga usted está bien puesto". Dani acaba de disputar su quinto partido con el Betis en Primera y ve cumplido su sueño: jugar en el equipo de su alma. "Eran días felices: 19 años, profesional del Betis, contrato de 8 años, portada en los periódicos, marco goles, y la prensa me bautiza con el sobrenombre de Daniel el Travieso. Después de aquellos primeros partidos ya no he vuelto a ser feliz con el fútbol".

"Un día cuelgo las botas. No quiero seguir. Me dice Serra que las descuelgue: voy a marcar en la Copa"

- 14 de abril de 2002.

Tenerife. Una patada de Alexis le rompe los ligamentos. Después de 10 meses de recuperación vuelve y se empieza a fraguar su fama de jugador teatral. "Al poco de volver salto a por un balón con Ayala, que me da un codazo. Lo expulsan. El médico, por precaución , me pone un collarín y me retiran en camilla. Después de tanto tiempo sin jugar, tiro el collarín, y le digo al míster que salgo en la segunda parte. Al día siguiente todos me llaman farsante. Empiezo a no entender nada". Dani el travieso comienza a ser definido como un delincuente futbolístico. "Si me caigo en el área, aunque me den, me he tirado. Me convierto en un futbolista que va a engañar a los árbitros, a los contrarios, al público..."

"¡Sinvergüenza! ¿Hoy te vas a tirar? ¡Vienes a robar, como siempre! ¡Te has fijado en el tatuaje de asesino que tiene en el cuello, el rapado de mierda!", son las frases habituales que le dedican las aficiones rivales. "Voy sabiendo que me van a decir esas cosas. Sonrío. Intento entenderlo. Pero me cuesta. En el cuello llevo tatuadas las iniciales de mis padres en chino. Ellos han sufrido mucho con mis lesiones y con la mala fama que me acompaña. Mi hermano dice que me cambie el look. Pero yo sé que ya no se puede hacer nada..."

"Las dos últimas temporadas me rompo los tobillos. Son años en los que veo el fútbol desde el lado malo. '¡Estás cojo! ¡Qué mal andas! ¡Hay que darle en la pierna donde lleva la venda! ¡Si tenemos aquí a Dani el travieso...!'. Son las cosas que escucho de algunos rivales en mis reapariciones. Eso me motiva. Asumo mi papel. Sé que cuando vuele en la primera entrada, el público me va a chillar y va a jalear al defensa".

- Temporada 2004-2005. "Tras la última fractura de tobillo, y cuando estoy a punto de reaparecer, se me cae el portero encima en un entrenamiento. Creí que me había roto. No podía empezar de nuevo. Cinco campañas en Primera y cinco visitas al quirófano. Ni una temporada completa. Me como el coco. Veo que mis metas están logradas. He jugado con el Betis y he marcado con mi equipo. El fútbol sólo me ha dado sinsabores. Cada vez que salgo me acompañan las críticas, lesiones, insultos de gente que no me conoce...¡Si a mí no me han expulsado! Me voy con mi padre y con mi hermano al almacén de medicinas. Allí seré más feliz.Una mañana llego al vestuario del Betis y cuelgo las botas. No quiero seguir. Serra [el entrenador] lo ve. Me mira y me dice que descuelgue esas botas, que con ellas voy a marcar el gol de la final de Copa."

- 20 de agosto de 2005. Banquillo del Calderón. Final de la Copa. "Vamos ganando. Vamos a hacer el tercer cambio. Benjamín va a entrar. Veo que me quedo fuera. Empata Osasuna. En dos minutos me veo dentro de la película. Balón en profundidad y sólo veo portería. Gol. Mi hermano otra vez llorando por una Copa del Rey".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de diciembre de 2005