Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El petróleo y la falta de competitividad frenan los beneficios empresariales

El resultado ordinario creció un 9,7% hasta septiembre, la tasa más baja del año

La economía sigue tirando con fuerza, pero menos. El beneficio ordinario neto (antes de las provisiones, extraordinarios, plusvalías e impuestos) de las empresas no financieras subió un 9,7% hasta septiembre. El primer trimestre había crecido un 14%, y el segundo, un 10,7%. Según el Banco de España, el encarecimiento del petróleo y las consecuencias de la falta de competitividad han provocado este ajuste, aunque la situación general sigue siendo buena.

El Banco de España mostró ayer los claroscuros de la economía española. Sigue creciendo con fuerza. A pesar de la buena evolución de la actividad de las empresas, el encarecimiento de los carburantes y la pérdida de competitividad han afectado a las empresas. "Existe una ligera tendencia a la desaceleración a lo largo de 2005", según José Luis Malo de Molina, director general del Banco de España. No obstante, aclaró que los datos trimestrales de la Central de Balances sólo agrupan al 12,2% de las empresas no financieras, por lo que es una visión más limitada. También recordó que sólo incluye a grandes empresas, pero deja fuera a las constructoras y a las de servicios, "que son motores importantes de la economía española", apuntó Malo de Molina.

Siguiendo este patrón, los datos revelan que hasta marzo pasado, las empresas no financieras sortearon la subida del petróleo y lograron elevar su resultado ordinario neto un 14%. En junio, ya más afectadas "por el choque del crudo", según Malo de Molina, se frenaron hasta el 10,7%. Para septiembre, la tasa se elevó un 9,7%.

El organismo supervisor también comparó el resultado ordinario neto acumulado hasta septiembre de este año con el de septiembre de 2004. El resultado confirma la tendencia, ya que el actual 9,7% compara con el crecimiento del 15,7% del tercer trimestre de 2004. Por su parte, el valor añadido bruto (VAB) se incrementó en los nueve primeros meses del año un 2,8%, frente al incremento del 4,9% del año anterior, lo que demuestra la tendencia a la desaceleración y el empeoramiento del saldo neto de la actividad exterior.

El Banco de España también presentó los datos acumulados de los resultados netos anuales de 2004, que reflejan un crecimiento del 15,8%.

Entre los factores positivos de la economía destaca la creación de empleo, que se acelera trimestre a trimestre, con una tasa de paro récord situada en el 8,42% hasta septiembre. Además, "la moderación salarial se prolonga, aunque con el riesgo de que las cláusulas de revisión de los convenios hagan cambiar esta tendencia, como apuntan algunos datos recientes", según Malo de Molina.

Otro factor positivo es que la rentabilidad de las empresas ha alcanzado cotas desconocidas. Según Malo de Molina, la caída de los tipos de interés ha hecho que el coste de la financiación se sitúe en niveles desconocidos del 4%, a la vez que la rentabilidad ordinaria obtenida con el activo empresarial se sitúe en el 8%. También ha ayudado a este clima que las empresas han recibido más dividendos y han recuperado provisiones realizadas.

Pero hay nubarrones en el horizonte. El más claro es que el coste laboral unitario español ha crecido siempre más que la media de la Unión Europea y muy por encima de países clave, como Alemania. "Esto ha erosionado la competitividad, ha hecho caer las exportaciones y, con ellas, ha disparado el déficit comercial exterior hasta el récord del 6% sobre el PIB, la mayor tasa desde 1970", según el director general del Servicio de Estudios del Banco de España. También recordó que antes este déficit se frenaba por los ingresos del turismo, pero ahora los españoles salen más fuera y la balanza no es tan positiva.

Respecto a los Presupuestos del Estado, Malo de Molina insistió en el riesgo que tiene el crecimiento del gasto para 2006, que puede "absorber" los excedentes logrados por el superávit de las administraciones públicas. Además, pidió que la reforma laboral refuerce la contratación indefinida "para no provocar un aumento de la temporalidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2005