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Hu Jintao anuncia "una nueva fase" en las relaciones entre China y España

El presidente chino dice que "perseverará" en las políticas de "apertura y reforma"

El presidente chino, Hu Jintao, afirmó ayer que el Acuerdo de Relación de Asociación Estratégica Integral que rubricó con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "simboliza la entrada en una nueva fase de desarrollo de las relaciones" entre España y la República Popular China, con repercusiones en el ámbito político, económico y cultural. Hu, que valoró los proyectos españoles de inversión en su país en 910 millones de euros, expresó además el doble compromiso de "situar la construcción económica en el centro" de su programa y "seguir profundizando en la reforma y la apertura".

El Rey expresa su "admiración" por el ritmo de crecimiento del gigante asiático

El presidente chino precisó estos extremos durante el discurso que pronunció en la cena de gala celebrada en el Palacio Real. El rey Juan Carlos se detuvo ampliamente en consideraciones históricas, para expresar finalmente su "admiración" por el "sorprendente y sostenido ritmo de crecimiento" del gigante asiático.

"Del proceso de reformas que vuestro país está llevando a cabo, seguimos con especial interés cuantos esfuerzos se dirigen a que el crecimiento económico y el espectacular dinamismo comercial vayan acompañados de la prioridad que vuestro Gobierno otorga a las necesidades de los ciudadanos, en particular de las personas menos favorecidas", señaló el jefe de Estado.

También Hu Jintao recordó a Cervantes, Velázquez, Goya, Picasso, Dalí, Miró "y Plácido Domingo", así como la contribución española a la difusión en Europa de la técnica china de fabricación de papel y a la introducción en China de "las plantas nutritivas como el apio y la zanahoria".

Pero luego se centró en el pasado más reciente, para precisar que, en los últimos 27 años de reforma y apertura, su país ha crecido a un ritmo medio del 9,4% del PIB, lo que no ha evitado que "un desarrollo desequilibrado" que se afronta ahora por "un extendido camino y arduos esfuerzos" orientados a "cuadruplicar el PIB de 2000 en 2020, llegando a cerca de los 4 billones de dólares norteamericanos, o sea, 3.000 dólares per cápita".

La economía tiene, pues, una presencia dominante en esta primera visita a España de Hu Jintao, que concluye hoy con la inauguración de un foro empresarial hispano-chino, en la que, junto a Hu, intervendrá el Rey.

El mensaje más reiterado se refiere, sin embargo, al impulso de las relaciones bilaterales, que "transitan por los mejores momentos de la historia", según dijo en su brindis el presidente chino, y al anuncio de esa "nueva fase", que Hu mencionó también durante la visita que giró por la mañana a las Cortes.

Varias decenas de ciudadanos chinos y españoles le esperaron a las puertas del Congreso de los Diputados, reclamando libertad para la secta Falung Gong y para el Tíbet. El presidente del Congreso, Manuel Marín, hizo alguna alusión a que "vencerán los derechos de los ciudadanos" al final de un proceso en el que, se mostró convencido, prevalecerá "el pragmatismo, la inteligencia" de los dirigentes de Pekín. Es uno de los pocos momentos en el que se tocaron estos asuntos delicados, a lo largo de una visita parca en declaraciones, porque ni Hu Jintao, ni su ministro de Exteriores, Li Zhaoxing, ni el de Desarrollo, Ma Kai, que le han acompañado, son amigos de someterse a las preguntas de los informadores.

Los resultados de los encuentros, que introducen a España en el ámbito privilegiado de relaciones con China abierto hasta ahora sólo a Reino Unido, Francia, Alemania y Canadá, han quedado recogidos en el acuerdo estratégico firmado en La Moncloa, bajo el signo de una amplia coincidencia sobre el multilateralismo y el diálogo como eje de la política internacional.

"España y China consideran que la comunidad internacional debe dar respuesta a las amenazas y a los retos en el marco de las Naciones Unidas y buscar soluciones políticas a las disputas internacionales a través de negociaciones y consultas. El fortalecimiento de las relaciones entre los dos países deberá contribuir al desarrollo de un multilateralismo capaz de favorecer la paz, la seguridad y la estabilidad internacionales, garantizando un orden internacional más justo", se lee en el documento.

Como aplicación de esos principios, España y China "actuarán de manera conjunta" para conseguir los Objetivos del Milenio en la lucha contra la pobreza y el hambre. Hu Jintao expresó, además, pleno apoyo a la Alianza de Civilizaciones promovida por Zapatero.

Las bases de la alianza estratégica resumen un cierto toma y daca, en el que las posiciones españolas se diluyen en el marco europeo.

"Ambas partes destacan la importancia del diálogo entre la UE y China en materia de derechos humanos y apoyan su refuerzo, sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo", se lee en el documento.

Más decidida es la posición de Madrid sobre la venta de armas a la república popular, que rechaza Estados Unidos. "España reafirma su voluntad política de continuar trabajando con vistas al levantamiento del embargo de armas de la UE a China" y "tiene la voluntad de seguir realizando los esfuerzos oportunos a estos efectos", dice el comunicado.

España manifiesta, además, "su disposición a seguir trabajando para impulsar progresos positivos por parte de la Comisión Europea, en relación al pleno estatuto de economía de mercado", que China pretende que le sea reconocido.

Por otra parte, "el Gobierno de España reafirma su continua adhesión al principio de una sola China, rechaza la adopción de cualesquiera acciones unilaterales que pudiera adoptar Taiwan en contra del principio de una sola China". El presidente chino agradeció ayer en el Congreso esta posición, que es compartida por todos los partidos españoles.

Doce son los sectores de cooperación económica señalados por el acuerdo: medio ambiente, energías renovables, agro-industria, servicios urbanos y de infraestructuras, telecomunicaciones, industria del automóvil, transporte, sector financiero, distribución, turismo y sanidad.

Ayer se cerraron también acuerdos de extradición, repatriación de presos convictos, apertura recíproca de centros culturales y enseñanza de la lengua. La Universidad Autónoma de Madrid firmó un compromiso en ese sentido con el Instituto Confucio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de noviembre de 2005