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Reportaje:

Karpov apoya a la dama valenciana

El ex campeón de ajedrez arropa la presentación de un libro de Garzón que afirma el origen valenciano de la reina

Anatoli Karpov tiene y tendrá un lugar de privilegio en la historia del ajedrez. El segorbino Francesc Vicent debería tenerlo. Al menos, ésta es la opinión del ex campeón del mundo ruso y del estudioso valenciano del ajedrez José Antonio Garzón. Ambos presentaron ayer en el Palau de Cervelló de Valencia el libro El regreso de Francesch Vicent. La historia del nacimiento y expansión del ajedrez moderno, del que es autor el segundo. Esta obra pretende poner en su lugar a Francesc Vicent.

No en vano, fue el divulgador del ajedrez tal y como lo conocemos hoy, a través del Llibre dels jochs partitis dels schachs. Corría el año 1495 cuando lo publicó en Valencia, entonces una de las capitales europeas. El incunable contenía 100 problemas de ajedrez y en él aparecía claramente la reina, que trazaba largas (también cortas) y elegantes diagonales (también perpendiculares). La nueva dama cambió radicalmente el juego, que los árabes introdujeron en España a partir del siglo VIII. A la sazón ocupaba la casilla de la reina una pieza de carácter defensivo, el alferza.

Pues bien, Francesc Vicent reflejó en su libro el espíritu de los tiempos y también lo que otros valencianos, aficionados a la ajedrez y poetas, habían gestado ya y plasmado por escrito. Bernat Fenollar, Narcís Vinyoles y Francí Castellví son los autores de Scachs d'amor, que recogía en 1475 las normas creadas en Valencia con la introducción de la dama y que, en lo esencial, perviven en la actualidad.

Francesc Vicent, no obstante, fue el auténtico transmisor de las nuevas normas a través de su libro de problemas que fue muy copiado y casi siempre mal atribuido.

No tenía mucha suerte este enamorado del fascinante juego, en el que pocos han defendido tan bien como el antaño nervios de hielo Karpov. O sí. Francesc Vicent tuvo que huir de su tierra perseguido por la llamada Santa Inquisición, pero encontró cobijo en Italia bajo la autoridad de los Borja.

Desde allí exportó la dama valenciana y las nuevas normas penetraron rápidamente en Italia y después en Francia, señala Garzón en declaraciones recogidas por Europa Press.

La historiografía del ajedrez, no obstante, ha manejado hasta ahora como textos fundacionales el Manuscrito de Lucena, que, en realidad, sería una traducción al castellano de la obra que Vicent escribió en valenciano. También se ha hablado del Libro de Damiano, seudónimo bajo el que se ocultaba el perseguido Vicent, según la investigación de Garzón.

Este erudito del ajedrez lleva años investigando el paradero del libro de Vicent, que fue objeto, incluso de la anterior obra En pos del incunable perdido, editada en 2001. Por lo tanto, no es difícil imaginar la emoción que le embargó ante el "hallazgo portentoso", en sus propias palabras. Se refiere con ello a la localización en la Biblioteca Malatestiana de Cesena (Italia) de un manuscrito que recoge el contenido del libro de Vicent que "sitúa a Valencia como la cuna del ajedrez moderno". Garzón insiste en la veracidad de su tesis y hallazgos tras analizar todos los documentos del periodo clave de expansión del ajedrez, entre 1450 y 1530.

Publicado por la Fundación Jaume II el Just, con la colaboración de los ayuntamientos de Valencia y Segorbe, el libro de Garzón relata toda la historia de la obra de Francesc Vicent, así como sus problemas de ajedrez que tanto trascendieron. De 500 páginas, el volumen reproduce grabados, documentos y manuscritos.

Para Karpov, autor del breve prólogo, "es increíble que después de 500 años se sigan encontrando cosas relevantes para el ajedrez". El libro "documenta que el ajedrez moderno se inventó en Segorbe y Valencia". El que fue campeón del mundo durante 16 años dijo confiar en que el hallazgo dé "un nuevo impulso a este deporte con proyectos en España y en la Comunidad Valenciana".

El consejero de Cultura, Alejandro Font de Mora, destacó la importancia de los hallazgos y los relacionó con los redescubiertos frescos de la catedral de Valencia, datados en el mismo periodo del Renacimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de noviembre de 2005