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"Podían oír a las personas del despacho en todo momento"

El 28 de febrero de 2003 José Antonio E. S., contratado meses después como vigilante de los tránsfugas de la Asamblea de Madrid, los socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, realizó una investigación en el despacho de la edil del CDS en Majadahonda Mercedes Pedreira, según informe al que ha tenido acceso este diario. La edil se ha especializado en investigar las contrataciones o adjudicaciones de terrenos realizada por el entonces alcalde, Guillermo Ortega, del PP, cuyo despacho estaba en sus inmediaciones. El escrito elevado por dicho vigilante al responsable de Seguridad de la Universidad Complutense, que había recomendado sus servicios a Pedreira, dado que ella trabajaba allí, anota lo siguiente:

"Al observar la carcasa del terminal nos encontramos una cápsula microfónica aparentemente arrancada del circuito del transmisor, el cual no está. La persona o personas que supuestamente han pinchado este teléfono no son profesionales. El tipo de interceptación por el modus operandi ha sido vía radio de captación ambiental, es decir, podían oír a las personas del despacho en todo momento". "Este tipo de interceptación podía haber sido ubicado en cualquier otro sitio. El transmisor estaba autoalimentado, o sea que no se alimenta de la corriente de la línea, lo cual habría sido muy sencillo para un profesional. De esta forma y suponiendo que el sistema se activase por voz, el transmisor podría estar operativo fácil cuatro o cinco días y, pasado este tiempo, le cambiaría la batería y así sucesivamente".

Alguna noción

"En la placa de circuito impreso detectamos que los contactos del timbre están lijados como si fuesen a soldar en ellos. El único motivo aparente por el cual hiciesen esto es que confundieron el timbre con una pastilla mic ambiental, comúnmente manos libres, opción de la que este terminal carecía, lo cual indica que tienen alguna noción, pero ninguna experiencia efectiva. El motivo por el que la pastilla es detectada no es otro que la falta de experiencia, el nerviosismo o incluso el miedo a ser pillados in fraganti (...) Sacaron la placa del transmisor quitando un solo tornillo, abriendo el teléfono por un extremo".

El informe desvela ayudas externas. "Contaban con información exterior que les avisaban de los movimientos de Mercedes para operar en su despacho. Desconozco el porqué de las prisas al quitarlo, no sé si Mercedes se lo pudo comentar a alguien o se asustaron por cualquier cosa, lo que queda claro es que lo quitaron con bastante prisa". "El seguimiento de la transmisión se tenía que efectuar en un lugar muy próximo, no más de 50 metros". Pedreira, por consejo de José Antonio E. S., no denunció los hechos a la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 2005