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Inaugurado el nuevo nudo de O'Donnell, que usan a diario 350.000 conductores

El alcalde asegura que en abril de 2006 "se podrá ir desde el centro a la M-30 sin semáforos"

Tras 14 meses de obras y 19,7 millones de euros gastados, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, inauguró ayer el nuevo enlace de la M-23 (prolongación de la calle de O'Donnell) y la M-30, un punto neurálgico que usan a diario 350.000 conductores y 50.000 usuarios de autobuses. La obra ha permitido crear dos accesos directos desde el barrio de La Elipa a la M-30, e incluye un paso semisubterráneo de 100 metros. Pero sólo estará completa en abril de 2006, cuando se inaugure el nuevo túnel de O'Donnell. La reforma refleja el "impulso rebelde" de Madrid, dijo el alcalde.

Los 348.000 vehículos privados y 50.000 usuarios de autobuses públicos que circulan a diario por el nudo de O'Donnell disfrutarán a partir de ahora de una conexión "más rápida y segura", tanto desde la M-30 como desde la propia calle de O'Donnell, según Ruiz-Gallardón, que prometió una reducción de los atascos, habituales en este punto.

Desde el barrio de La Elipa (Ciudad Lineal) se han añadido dos accesos a la M-30 que canalizan el tráfico procedente de Moratalaz, Vicálvaro, Ciudad Lineal y San Blas. Además, los operarios han construido un paso inferior de 107 metros de longitud y un paso superior sobre la M-30, que une la M-23 sentido Madrid con la M-30 sur. Hay tres pasos inferiores: uno enlaza la M-23 dirección entrada a Madrid con la M-30 sur; otro permite la conexión del eje Alcalde Sainz de Baranda-Marqués de Corbera con la M-30 sur, y el tercero, bajo el eje de O'Donnell, facilita la salida desde la M-30 sur hacia el centro.

El nudo ya ha sido abierto al tráfico, pero la obra sólo estará completa cuando, en abril del próximo año, sea inaugurado el nuevo túnel de O'Donnell, que la Concejalía de Urbanismo está prolongando. En esa fecha "se podrá salir del centro de la capital a la M-30 sin semáforos", sentenció el alcalde. En la superficie se ha dejado espacio para el carril-bici, que conectará con el Anillo Verde Ciclista que rodeará la ciudad.

Aunque Ruiz-Gallardón calificó las obras como "una reforestación" de la zona alrededor del nudo de O'Donnell, muchos de los árboles maduros del área han desaparecido. En total, 1.428 ejemplares han sido talados o trasplantados, pero el regidor prefirió subrayar que, a cambio, han sido plantados 2.045 árboles nuevos, casi todos ejemplares pequeños que tardarán décadas en crecer.

Ruiz-Gallardón volvió a salir al paso de las críticas que su administración acumula por el caos que provocan las obras en la capital, y justificó la remodelación de la M-30 como "un mandato de los ciudadanos" expresado en las urnas y un reflejo del espíritu "rebelde e innovador" de la ciudad frente al conservadurismo. "La velocidad a que nos movemos asusta a algunos", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de octubre de 2005