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Reportaje:CINE EUROPEO

'Cuatro bodas y un funeral' y 'Full Monty'

EL PAÍS presenta mañana y el sábado, por 5,95 euros cada uno, los dos mayores éxitos populares de la comedia británica

La Colección de Cine Europeo presenta esta semana los dos mayores éxitos del cine británico habidos hasta la fecha. Tanto Cuatro bodas y un funeral como Full Monty han obtenido las máximas recaudaciones de taquilla, y ambas han sido distribuidas a lo largo y ancho de todo el mundo.

Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell, 1994) supuso la consagración de la comedia romántica, género favorito de buena parte de los cineastas del Reino Unido: obtuvo dos candidaturas al Oscar, incluida la de mejor película; entre otros muchos premios logró los Bafta a la mejor película, mejor actriz (Kristin Scott Thomas) y mejor actor (Hugh Grant), que también se alzó con el Globo de Oro: "Hugh Grant tiene un encanto que te desarma", según Desson Howe en The Washington Post. A pesar de su escaso presupuesto (se cuenta que los extras debieron aportar su propia ropa, y que algunas secuencias se rodaron en Estados Unidos por ser allí más barato), y de ciertas improvisaciones como la de contratar a última hora a la actriz Andie MacDowell, "presencia poderosa y magnífica", según Fernández-Santos, "que sin deslomarse convierte al protagonista, Hugh Grant, en marioneta suya", la pícara película Cuatro bodas y un funeral "capta la alegría y las tristezas de los acontecimientos pequeños de la vida cotidiana y lo hace con humor, con elegancia e ironía; una película que te hace reír, llorar, y alegrarte de no ser como el personaje de Hugh Grant", como se escribió en Crazy Cinema.

Un grupo de amigos solteros van coincidiendo en la celebración de cuatro bodas, a través de las cuales, "con sus ceremonias litúrgicas, fiestas y discursos, se hace una divertida crítica social", en opinión de Ángel Camiña en Cine para leer: "El escritor Richard Curtis es fundamental en este riguroso, trabajado y excelente guión", al que acompaña "un espléndido plantel de actores", opinión coincidente con la de Daniel Andreas en Filmaffinity: "Con un gran guión, y una dirección firme, la sonrisa está servida".

Por su parte, Full Monty (Peter Cattaneo, 1997) obtuvo cuatro candidaturas al Oscar, incluida la de mejor película, logrando sólo la de mejor música (de Anne Dudley). Acaparó los premios de la Academia británica, y los de mejor película de la Academia Europea, así como el Goya y el David de Donatello a la mejor película extranjera, entre otras decenas de galardones, convirtiéndose en la segunda de mayor recaudación de toda la historia del cine británico.

Seis obreros metalúrgicos en paro como consecuencia de la política económica de Margaret Thatcher intentan salir de apuros ofreciendo un espectáculo de streeptease. La idea de la película desconcertó a los coproductores de la Fox, que dieron su visto bueno sólo a una versión reducida; acabada la filmación, hubo que rodar nuevas secuencias para alcanzar una duración estándar. El resultado fue "un filme ejemplar", en opinión de M. Torreiro, "probablemente la comedia europea mejor construida y escrita de los últimos años (...) y con una gracia que parece sólo al alcance de unos pocos creadores de talento".

"Imágenes poderosas y sugerentes sobre el bien trazado guión de Simon Beaufoy", según Fernando Bejarano: "La puesta en escena de Peter Cattaneo es rica, elegante, sugerente, sin enfatizar, introduciendo con guante de seda la emoción y la ternura que sirven para que los protagonistas luchen por su dignidad, aunque se tengan que quedar en pelotas delante de 400 entusiastas conciudadanas".

La idea que propone Full Monty fue imitada por otros grupos de desempleados en diversos países que protestaron por su situación laboral desnudándose en escenarios. Tampoco Broadway desechó la idea, y convirtió la película en un musical, candidato a 10 premios Tony; se mantuvo en cartel durante dos años, y aún se continúa representando en diversos Estados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de octubre de 2005