La Compañía Nacional de Danza estrena piezas de los coreógrafos Örjan Andersson y Jacopo Godani

La Compañía Nacional de Danza (CND), que dirige Nacho Duato, vuelve, como todos los años, al teatro de la Zarzuela de Madrid, donde permanecerá desde mañana hasta el 5 de noviembre con dos estrenos de los coreógrafos Örjan Andersson y Jacopo Godani, con los que ya ha trabajado la compañía en otras ocasiones. El programa se completa con la pieza Herrumbre, de Duato, estrenada el pasado año y en la que se encierra una denuncia contra la tortura y un homenaje a las víctimas del terrorismo.

Andersson, coreógrafo sueco formado con Mats Ek y Jiri Kilian, aunque reconoce que su mayor influencia le viene de Ohad Naharin, estrena Arcos de escarcha, pieza en la que ha contado con música de Ghislain Poirier y Blir and Steinbrüchel. Su creador, que trabaja con el escenógrafo Jens Sethezman, ha querido partir de un objeto para montar su espectáculo. "El punto de partida ha sido un elemento dinámico, como es un péndulo, a partir del cual pudiera emerger toda la coreografía", dice Andersson.

Este trabajo estaría en la línea de otros de este creador al que muchas veces se ha definido con términos como fuerza, atracción o masa. "Además, me gusta mucho trabajar con estos bailarines, aunque mi estilo es muy distinto, yo soy más moderno y la CND tiene una base y formación muy clásica, pero posee un gran nivel y me ha sido difícil hacer el casting porque son todos muy buenos", concluye el coreógrafo.

Godani estrena Prototype Hero, una coreografía en la que también se ha encargado de la escenografía, vestuario y diseño de luces. Su paso por Madrid es una escala en su apretadísima agenda para los próximos tres años, ya que es requerido por numerosos teatros de primer nivel internacional. Godani es el primero que piensa que su reconocimiento se debe en gran parte a los 10 años que pasó junto a William Forsythe en el Ballet de Francfort. También se le considera representativo de una nueva generación de coreógrafos rebeldes: "Mi ideal sería ejercer como portavoz de las nuevas generaciones, para combatir la mediocridad y luchar en contra de este mundo horrible que estamos construyendo a nuestro alrededor", comenta.

Duato afirmó ayer que se encuentra sumergido en su próximo trabajo, una coreografía que estrenará en abril en el Palacio de Festivales de Santander y que ha puesto en pie con el director esloveno Tomaz Pandur, conocido en España a raíz de su puesta en escena de Infierno, con el Centro Dramático Nacional. Con esta pieza, Duato volverá a bailar, algo que nunca abandona del todo en las permanentes giras de la CND.

Duato se ha convertido en el decano de los directores artísticos al frente de una unidad de producción pública, al haber cumplido más de 15 años como director de la CND. Ahora no ha querido presentar en la Zarzuela ninguna coreografía suya nueva ya que cree que Herrumbre, estrenada en 2004 en el Liceo de Barcelona y que tan sólo se pudo ver en Madrid tres días en el Teatro Real, es una de las piezas claves del actual repertorio de la CND.

Además, piensa que ahora tendrá una mejor acogida que en el Real. "Aquí el público viene a ver a la CND, mientras que allí a veces hay otras motivaciones", señaló el coreógrafo en referencia a que antes a un abonado a la ópera le incluían representaciones de danza y a que algunos identifican ir al Real con un acto social. En cualquier caso, lo que sí dejó claro Duato es que no tiene sentido que la compañía vaya al Real tan sólo cinco días cada dos años, "y más aún cuando la ministra prometió que nuestra presencia sería anual", señaló.

Tras finalizar estas representaciones, la CND iniciará una gira por varias ciudades españolas y europeas.

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