Espai 13 dedica su temporada al centro Le Fresnoy, impulsado por Jack Lang

El Espai 13 de la Fundación Miró no realizará como de costumbre un ciclo de exposiciones a cargo de un comisario invitado, sino que dedicará su temporada a la presentación de proyectos -películas, instalaciones, fotografías y obras multimedia- producidos en la escuela de arte Le Fresnoy, Studio National des Arts Contemporains de Tourcoing, en Francia, una experiencia única en su género, nacida en 1997 por impulso del entonces ministro de Cultura Jack Lang y que dirige el artista Alain Fleischer.

Le Fresnoy centra su programa pedagógico en la interdisciplinariedad, el uso de nuevos medios y la sinergia entre alumnos y profesores, artistas escogidos entre los más relevantes de la escena internacional. Cada año el centro acoge a 24 estudiantes, la mitad de los cuales son extranjeros, que se quedan dos años con la perspectiva no sólo de aprender, sino también de contar con todos los recursos -técnicos, económicos y humanos- para producir sus obras.

"La escuela es pública y totalmente gratuita. En estos ocho años hemos acogido a más de 200 alumnos de 35 países y cada año producimos, solos o con otros centros, un centenar de obras, de las que 20 o 30 son películas", explica Alain Fleischer. "El primer año se centra en los lenguajes audiovisuales clásicos y el segundo están obligados a trabajar con los medios digitales y multimedia, de modo que haya una progresión. Por lo demás, cada artista está libre de recorrer su camino autónomo", añade Pascale Pronnier, responsable de exposiciones de Le Fresnoy y comisaria del ciclo para el Espai 13, junto con Marie Thérèse Champesme.

El título del ciclo, Había una vez..., alude a la atmósfera de ficción que caracteriza todas las obras, en su mayoría instalaciones audiovisuales. Aunque su objetivo es relatar una historia, los artistas raramente utilizan recursos realistas o una narrativa lineal tradicional. "Hacer la selección ha sido muy difícil. Fieles al espíritu del Espai 13 nos hemos centrado en los jóvenes, excluyendo las obras de los profesores. En vez de presentar una serie de exhibiciones colectivas hemos preferido realizar pequeñas monográficas, que permiten profundizar más en el trabajo de los artistas", señala Pronnier destacando la diversidad de producciones que se realizan en el centro francés.

El ciclo, que combina las exposiciones con un calendario de eventos concretos, se inaugura con la presentación en España de Maïder Fortuné (Toulouse, 1973), una artista francesa formada en el ámbito del teatro gestual y la performance, disciplinas que combina con las tecnologías digitales audiovisuales en dos vídeos hipnóticos. Fortuné crea un mundo de referencias oníricas, en el que los personajes pierden su naturaleza humana original y revelan su lado más animal e inquietante. En Totem se muestra la artista realizando repetidos saltos, que someten su rostro a una curiosa descomposición que evidencia los huesos del cráneo. En Slak, una proyección en tres pantallas, Fortuné presenta la evolución de su cuerpo desnudo, a través de movimientos que lo convierten en una masa en constante metamorfosis, a veces asombrosamente alejada de su forma original. Tras la clausura de esta exposición, el 4 de diciembre, se presentarán sendas monográficas dedicadas a los franceses Laurent Pernot, Laura Henno y Arno Fabre, la brasileña Laura Erber y el argentino Sebastián Díaz-Morales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 12 de octubre de 2005.

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