Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Un campeón bajo sospecha

Astillero considera una persecución las acusaciones de dopaje, que pueden provocar su expulsión de la Liga ACT

Ni Hondarribia, ni La Marinera de Korta, ni Pedreña, ni Orio. La temporada de traineras concluye bajo el signo azul de Astillero. Con una docena de victorias, más la bandera especial de Lekeitio, los de la San José XIII han cerrado una de las campañas más asombrosas en el mundo del remo. "Teníamos una plantilla hecha a conciencia para vencer y que venía trabajando junta desde hacía cuatro temporadas", explica José Manuel Francisco, entrenador de Astillero, ahora a la espera de una oferta. "Aunque lo parezca, no hemos tenido ninguna facilidad. Este ha sido el año de mayor nivel en cuanto a clubes. Se han batido numerosos récords y unas cuantas regatas se han vencido por diferencias inferiores a un segundo", prosigue el ya ex técnico astillerense.

Pedreña aguarda aún la resolución de la polémica Bandera de La Concha

A los azules sólo se les ha escapado la Bandera de La Concha, que, de momento, espera en la Cofradía de Pescadores de Hondarribia hasta que el Centro de Atracción y Turismo (CAT) donostiarra decida al respecto, pues Pedreña ganó la regata por tiempo, pero fue descalificado tras invadir la calle de Orio.

Esta polémica ha servido como antesala a otra que agita estos días a la plantilla de Astillero. Tras la última bandera de Hondarribia, sus 14 remeros se dispusieron a pasar un control antidopaje, en teoría habitual. Sin embargo, cuando entraron a la sala destinada para los análisis, se encontraron con la sorpresa de la presencia de cinco agentes de la Ertzaintza dispuestos a tomarles declaración. Los deportistas aseguran que hubo coacciones, pero todos se negaron a declarar sin la presencia de su abogado. "Que te obliguen a pasar un control no estipulado es una irregularidad, pero que eso se convierta en un interrogatorio y nos rodeen los ertzainas resulta aún más grave", comenta Francisco, cuyo club elevó una denuncia tras los hechos.

Según los primeros indicios, se produjo un chivatazo desde dentro de la ACT para denunciar el consumo de sustancias prohibidas en el club astillerense, aunque éste siempre ha asegurado que los productos han sido prescritos por doctores y la ACT ha dado su visto bueno en todas las ocasiones. "Creo que la Liga tendría que rendir cuentas de qué ocurre en todos los equipos y qué ha pasado en temporadas pasadas. Se han dado situaciones irregulares y nunca han existido intenciones de denunciar", prosigue Francisco. De momento, a lo largo de esta semana ha habido, incluso, un cruce de cartas y de acusaciones. La Liga ACT reunió a todos sus miembros, menos a Astillero, y difundió un comunicado en el que acusaba al club cántabro de poner trabas para impedir que se detectasen los presuntos casos de dopaje. El jueves, Astillero respondía asegurando su inocencia y acusando a la Asociación de manipulación y de dar a los remeros sustancias médicas bajo el amparo legal de la ACT.

Astillero fue el viernes más lejos y anunció su intención de demandar "a todos los que han hecho un daño irreparable al club, a sus remeros, al médico y al entrenador", al lanzar acusaciones de dopaje "sin prueba alguna", según su presidente, Víctor Sainz de la Maza.

"No sé si se trata de una mano negra o de varias. Lo que sé es que tengo que dar toda la razón a Pedreña cuando dice que hay una persecución contra los equipos cántabros. Molesta que haya un período de la historia del remo en que los clubes vascos pierdan las banderas", indica, mientras la Liga ACT y el Gobierno han desmentido cualquier intención de perjudicar a los montañeses. La respuesta de Francisco es clara: "Si siguen por estos derroteros, es mejor cambiar la Liga. Deportivamente, las regatas nunca han ido mejor, pero organizativamente, no se está llevando a buen fin".

Sus pronósticos pueden no alejarse mucho de la realidad. La Liga ACT devolvió el jueves los avales entregados al comienzo de la Liga a todos los clubes menos a Astillero. Sobre los vigentes campeones pesa la amenaza de expulsión para la próxima temporada.

La mejor y más complementada plantilla se encuentra a la espera: "El club está raro porque todo este follón ha desestabilizado al equipo, que nunca ha dado un positivo ni ha cometido ninguna irregularidad. La directiva tenía intención de renovarnos tanto a los remeros como a mi, pero se ha frenado todo y yo salgo del equipo", indica José Manuel Francisco.

Aunque la temporada haya concluido, Astillero sigue esperando una solución que no acabe con sus sueños de revalidar el título. Pedreña también espera, esta vez la resolución de la Bandera de La Concha, que consideran legítimamente conquistada, pero que promete alargarse al menos diez días más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005