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Reportaje:FÓRMULA 1 | Gran Premio de Japón

Una carrera sólo para los grandes

Raikkonen y Alonso demuestran su calidad y acaban primero y tercero mientras Fisichella,decepcionante, queda segundo

¿Fue la mejor carrera del Mundial? Es difícil afirmarlo, pero, sin duda, el Gran Premio de Japón pasará a la historia al menos como una de las citas más apasionantes de los últimos años. No es habitual que dos pilotos que parten en las últimas filas de la parrilla concluyan el primero y el tercero. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió en Suzuka. Kimi Raikkonen y Fernando Alonso salieron de las posiciones 17ª y 16ª respectivamente, pero realizaron unas remontadas espectaculares, lucharon con la resistencia de Michael Schumacher en varias ocasiones y acabaron convirtiéndose en los grandes triunfadores de la penúltima etapa del campeonato. No llegaron al récord de John Watson y Niki Lauda, ambos con McLaren, que en el GP de Estados Unidos de 1983 salieron 22º y 23º e hicieron doblete. Ni al Barrichello de 2000 en Alemania, que arrancó el 18º y ganó. Ni tampoco al de Bill Vukovich, que partió el 19º y ganó en Indianápolis en 1954.

El título de marcas se resolverá en Shanghai. Renault supera ahora por dos puntos a McLaren

El finlandés y el español suben al podio tras partir desde el 17º y el 16º puestos, respectivamente

Tras el descalabro que causó la aparición de la lluvia en la parte final de la cronometrada, la de Suzuka fue una carrera para grandes campeones. Todos los que partieron en las primeras filas, Ralf Schumacher (Toyota), Jenson Button (BAR Honda), Giancarlo Fisichella (Renault) y Christian Klien (Red Bull) acabaron mostrando sus lagunas y fueron engullidos por los grandes. Sólo Fisichella, que contaba con el mejor coche, aguantó la embestida hasta la última vuelta, pero acabó sucumbiendo ante la agresividad de un Raikkonen que le estaba sacando más de un segundo por vuelta. Aunque consiguió concluir por delante de Alonso, su compañero de equipo, la suya fue una alegría pírrica porque había partido desde la segunda fila. La cara del italiano no engañaba en el podio y en la conferencia de prensa posterior: Alonso había recibido la felicitación del equipo; Fisichella, una reprimenda.

Todos se habían sacado sus caretas. El fracaso quedó dibujado en las expresiones de un Button que apuntaba a estar entre los grandes este año, de un Fisichella que iba con el mismo coche que el nuevo campeón mundial, de un Juan Pablo Montoya que obligó a salirse de la pista a Raikkonen en la primera curva y luego chocó contra la valla tras intentar adelantar a Villeneuve al final de la primera vuelta, de un Sato que conduce como un kamikaze o de un Ralf Schumacher, que partió en la pole. Sus acciones cayeron ayer en picado en la bolsa de la F-1. Habían desperdiciado su mejor oportunidad del año para lograr la victoria.

En cambio, Alonso y Raikkonen certificaron de nuevo los motivos por los que todos les dan como el dúo a seguir en los próximos años. Alonso pudo incluso ganar la carrera de no ser por los errores estratégicos de su equipo, que le condenaron en cada entrada en boxes para los repostajes. "Por primera vez en esta parte final del campeonato, sentí que tenía un coche más rápido que Raikkonen", confesó el español, contento por haber subido al podio, pero quejoso por lo que había vivido durante la carrera; "pude arriesgarme desde el principio. Pero tuve que realizar demasiados adelantamientos porque tuvimos una estrategia muy equivocada. Adelanté a muchos pilotos que después me pasaron en los boxes y tuve que rebasarles de nuevo".

Ahí perdió Alonso sus oportunidades de lograr la séptima victoria del año, que fue a parar a manos de Raikkonen. Sin embargo, la carrera ofreció algunas perlas que quedarán escritas. Será difícil olvidar el duelo a tres que mantuvieron Michael Schumacher, Alonso y Raikkonen justamente antes de iniciarse el primer repostaje. Y después, los dos adelantamientos que Alonso tuvo que realizar a un Schumacher que acreditó de nuevo el porqué de sus siete títulos mundiales soportando la presión y cerrando los huecos hasta la desesperación. El alemán era entonces un tapón para el asturiano y pasó a serlo inmediatamente después para el finlandés. Parecía claro que allí se estaba dirimiendo la carrera, aunque entonces todavía luchaban por la quinta posición. Sin embargo, los repostajes perjudicaron a Alonso y beneficiaron a Raikkonen, que agotó su depósito antes de respostar y se mantuvo en pista nueve vueltas más que el ovetense en su segunda parada en boxes. Alonso tuvo que volver a adelantar a Button y Webber para subirse al podio. Mientras tanto, Schumacher había quedado atrapado en el tráfico y Raikkonen luchaba ya por el triunfo con Fisichella. Estaba a 5,4 segundos cuando salió del segundo repostaje. Faltaban nueve vueltas para el final. Pero corría con tal velocidad y precisión que le arrebataba más de un segundo por vuelta. A tres del final le había alcanzado y en la salida de la recta de la última le adelantó por el exterior.

Espectacular. Un ciclón. Y un salvavidas para McLaren, que queda ahora dos puntos por debajo de Renault en la clasificación de constructores. El segundo título del año se dirimirá, pues, en Shanghai. El primero lo paseó ya con orgullo Alonso, ayer, en Suzuka.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005