Reportaje:VELA | Copa del América

"En 2006 arriesgaremos más"

Luis Doreste afirma que la demora en arrancar del 'Desafío' marca su desventaja con los favoritos

En las mesas de trabajo de los mejores diseñadores de barcos del mundo, entre bocetos y modernos programas informáticos, descansan los secretos de la Copa del América 2007. Todo lo que está ocurriendo ahora, las regatas previas disputadas en Valencia, Malmoe (Suecia) y estos días en Trapani (Italia), tiene una trascendencia relativa. Mucha para la organización, la America's Cup Management (ACM), que se ha inventado un formato muy beneficioso para el defensor, el suizo Alinghi, cuyo armador, el multimillonario helvético Ernesto Bertarelli, es el impulsor de los cambios (en la Copa del América, el último ganador organiza la siguiente edición).

El Alinghi, con el nuevo sistema, le está tomando la medida a todos sus desafiantes dos años antes de que comience la Copa Louis Vuitton, de la que saldrá el equipo que le dispute el trofeo al vigente campeón. Esto no había ocurrido nunca en la historia de la prueba. Como tampoco que, con tanta antelación, los distintos barcos se entrenen entre sí, preparen la competición unos junto a otros, en la dársena interior del puerto de Valencia, donde cientos de obreros ultiman las bases de los participantes, los bunkers que esconden los secretos de cada equipo. Algunos de estos, como el Alinghi o el estadounidense BMW-Oracle, tienen sus cuarteles generales ya listos. El resto, los ultima. Es el caso del Desafío Español, el proyecto más ambicioso de la historia de la vela española: 60 millones de euros de presupuesto.

El Desafío tiene diseñadores americanos, John Reichel y Jim Pugh, y patrón polaco, Karol Jablonski. Entre los cerebros de la tripulación también hay otro competente navegante extranjero, el neozelandés John Cutler, que arrancó como director técnico y ha acabado asumiendo las funciones de táctico. Cutler fue bronce en los Juegos de Seúl 88 y ha participado en cuatro ediciones de la Copa del América con tres equipos distintos. "Los extranjeros de la tripulación", cuenta el doble campeón olímpico Luis Doreste, director deportivo del Desafío, "están recibiendo clases de castellano. Las órdenes, de todas formas, se dan en inglés".

John Reichel y Jim Pugh diseñaron un barco radical, muy estrecho, para 2003. Su cliente era el Stars & Stripes (barras y estrellas) del mítico Dennis Conner, que finalizó quinto. Tercero fue el One World, con cuyos barcos entrena y compite ahora el Desafío mientras desarrolla sus nuevas naves. Los one world y el paquete tecnológico costaron siete millones de euros. Son la gran baza del representante español, que ayer, en la cuarta jornada de la tercera serie de regatas puntuables, en Trapani, al oeste de Sicilia, se impuso al surafricano Shosholoza y al italiano Mascalzone. El Alinghi continúa invicto tras las siete mangas disputadas.

"No hemos podido arriesgar este año", afirma Doreste; "lo que importaba era arrancar, tener contentos a los patrocinadores y al público; no hacer nada anormal. A partir de ahora llegará el material nuevo, palos y velas, y en 2006 probaremos opciones más radicales". Para Doreste, la demora en inscribir el proyecto -el Desafío lo hizo a última hora- está marcando la preparación: "Nos piden resultados para 2005, y esto es mucha presión. Es difícil mantener el ritmo de otros equipos que llevan mucho más tiempo entrenando. Prácticamente no han parado desde que finalizó la última edición. Nosotros estamos probando ahora modificaciones, nada nuevo. Mientras al principio trabajamos sobre todo la cohesión de la tripulación, para las regatas de Malmoe, en agosto, nos centramos en la velocidad del barco. Los objetivos que nos vamos marcando los cumplimos. Lo realmente importante es lo que ocurrirá en 2006". Doreste concluye optimista: "Creo que la línea de trabajo es buena. Nos falta rematar con un buen diseño.

El barco español durante la jornada de regatas de  ayer en Trapani (Italia).
El barco español durante la jornada de regatas de ayer en Trapani (Italia).

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