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Necrológica:

Willie Hutch, productor y cantante de 'soul'

Willie Hutch, fino cantante y eficaz productor de soul, falleció en Dallas (Tejas) el lunes 19 de septiembre, a los 59 años, por causas que no han transcendido.

Hutch produjo abundantes discos para el sello Motown, grabó por su cuenta y firmó la dinámica música de películas como The Mack y Jackie Brown. William McKinley Hutchinson había nacido en Los Ángeles (1946) pero creció en Dallas, donde cantó con los Ambassadors y grabó bajo su nombre. Sus composiciones comenzaron a difundirse cuando fueron grabadas por el grupo Fifth Dimension.

En 1970 respondió a una emergencia: debía completar -a primera hora del día siguiente- un tema ya empezado que estaba destinado a ser el siguiente single de los Jackson 5, que tenía incluso fecha de lanzamiento. El resultado fue I'll be there, gran éxito para los hermanos Jackson, con los que repetiría en Got to be there y Never can say goodbye. Berry Gordy, siempre atento al talento fresco y laborioso, le fichó inmediatamente como hombre-para-todo en su compañía, Motown Records; Hutch trabajaría allí con Michael Jackson, Syreeta, los Miracles, Marvin Gaye, Jr. Walker, Smokey Robinson y Diana Ross.

La oportunidad para brillar con luz propia llegó cuando le cayó el encargo de hacer la banda sonora para The Mack (1983); como solía ocurrir con el cine de blaxploitation, la música era muy superior a la película en sí (una regla que también se cumplió dos años después con Foxy Brown).

Hutch aprovechó su nueva visibilidad para apartarse de su vigorosa línea funky y lanzarse como solista de soul romántico con discos como Ode to my lady (1975), sin llegar a hacerse un hueco estable: en aquellos días, la competencia era dura en aquel campo.

Como solía ocurrir en Motown, los arreglos económicos no eran muy generosos y Hutch se marchó en 1976 para hacer discos propios y reactivar a Gwen McRae. También, como muchos de los fugitivos de Motown, volvería con el rabo entre las piernas a la compañía, donde -en los años ochenta- produciría a Sammy Davis Jr. o, aún más insólito, un dueto entre los Four Tops y Aretha Franklin. Siguió grabando y, ya en los noventa, intentó reciclarse como lúbrico cantante de urban music firmando discos como Sexalicious; aunque los fondos y las letras sonaban estereotipados, su categoría como compositor y vocalista era indiscutible.

La docena de éxitos que consiguió en Motown -reunidos en The very best of Willie Hutch- le muestran como un soulman de primera división que pudo competir con Marvin Gaye o Curtis Mayfield.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de octubre de 2005