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Crónica:FÚTBOL | Partidos de vuelta de la Copa de la UEFA

Gloria fácil para el Sevilla

El equipo de Juande Ramos se clasifica para la segunda ronda ante un Mainz irrelevante

Los noblotes componentes del conjunto de Maguncia se equivocaron. El empate logrado en el Sánchez Pizjuán en la ida, (0-0) les provocó algún tipo de visión o vértigo que acabó por abocarles a salir a jugar al toque. El fabuloso estadio de Francfort, elegante, con una blanca cubierta, un marcador de cuatro pantallas suspendido sobre el círculo central y un césped que parecía cortado a navaja por una legión de jardineros, acabó por confundir su identidad. La carrera y el orden que llegó a desquiciar al Sevilla días atrás, dejó paso a un juego supuestamente alegre, altamente despistado, aparentemente de ataque y definitivamente embarullado que no pudo más que tonificar el músculo y el alma del hasta ayer alicaído conjunto de la capital andaluza.

MAINZ 0 - SEVILLA 2

Mainz 05: Wache; Abel, Friedrich, Noveski, Weigel; Pekovic; Gerber (Auer, min. 75), Da Silva (Geissler, min. 65), Ruman (Weiland, min. 65), Thurk; y Zidan.

Sevilla: Notario; Daniel Alves, Javi Navarro, Dragutinovic, Puerta; Maresca, Martí; Navas (Jordi, min. 70), Kanouté, Adriano; y Saviola (Luis Fabiano, min. 80)

Goles: 0-1. M. 9. Kanouté. 0-2. M. 40. Kanouté

Árbitro: Matteo Trefoloni (Italia). Amonestó a Abel, Javi Navarro, Jordi y Daniel Alves.

33.000 espectadores en el Commerze Bank Stadium. 400 venían de Sevilla.

De repente, los sevillistas se dieron cuenta de que el oponente se marcaba prácticamente solo y que, obcecado como estaba en acercarse a la portería contraria se olvidaba de que esa era precisamente la misión y la intención del equipo al que se enfrentaba. Así, Saviola se acercaba, sobre el minuto 10, sin demasiada fe al área de los alemanes cuando los centrales que supuestamente le tenían que frenar se abrieron sin necesidad de palabras mágicas. El argentino chutó, el portero rechazó a duras penas el disparo y Kanouté aprovechó el regalo para marcar el primer gol.

"¡Oooh!". La hinchada alemana acogió el tanto con un lánguido grito de estupor. Pero enseguida se reanudaron los cánticos y las salutaciones de parte a parte del campo. Los alemanes se habían empeñado en celebrar la ocasión. No por nada esta es su primera temporada en la Bundesliga.

El Mainz se rompía constantemente por la mitad. El pivote Pekovic no recibía apoyos. En cuanto uno de los suyos tenía el balón, Ruman y Thurk salían como posesos hacia adelante, pero la acumulación de efectivos no servía para ejecutar el fútbol de combinación que pretendían y del que carecen.

El Sevilla se relajó con el gol y los alemanes no se acercaron con peligro alguno. En la primera mitad, lo más dañino que hicieron fue un disparo flojote de Ruman a las manos de Notario y un cabezazo por encima del travesaño de Friedrich. Antes del descanso Kanouté se encontró de nuevo completamente solo en el área contraria tras un pase de Alves y marcó.

Al margen del encuentro, intrínsecamente monótono, el Sevilla siguió ofreciendo muestras de un grado considerable de inmadurez e indefinición. El juego que ha de aportar el centro del campo está aún por ver. Juande apostó de nuevo por Martí y Maresca, con Kanouté en la misión de la que antes se encargaba Baptista, y Adriano y Navas por las bandas. El canterano hizo bien poco y el brasileño fue a su bola. Saviola está aún muy lejos del estado de forma que se le supone que puede alcanzar. Ayer luchó -tampoco demasiado-, pero no tiene velocidad para llevar a buen fin sus astutos caracoleos. Aún quiere y no puede. Como el conjunto en su totalidad, aunque ayer ganaron tiempo y prestigio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de septiembre de 2005