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Reportaje:AULAS

Lecciones vespertinas

Alumnos gaditanos tienen que ir a clase por la tarde por obras en sus colegios

Antonio Jesús, de seis años, no tiene que levantarse temprano para ir a clase. Principalmente porque las primeras lecciones del día las recibe a las 15.00. Su colegio, el Áurea López, en Barbate (Cádiz), lleva casi un año cerrado debido a obras de reforma. A sus compañeros y a él los reubicaron en un instituto cercano pero con horario de tarde. De 15.00 a 19.30. Un cambio que están manteniendo este curso porque, a pesar de las promesas, su centro sigue sin estar listo. Es el mismo horario que ayer debían iniciar más de 200 alumnos del colegio Sericícola, de El Puerto de Santa María, pero la protesta de los padres provocó que apenas una decena recibiera esas lecciones vespertinas.

Las madres y padres del centro portuense se habían concentrado frente a las puertas del colegio para impedir que los niños entraran en clase. La cita era a las 15.00. Una hora que consideran inaceptable para iniciar la jornada escolar. Y apuntan, entre algunas razones que lanzaron a modo de reivindicación, dos fundamentales: la imposibilidad de compatibilizar su horario laboral con el de sus hijos y los trastornos para el niño.

Gran parte del colegio de infantil y primaria Sericícola va a estar en obras durante varios meses. Se va a reformarlo para ganar en calidad y seguridad. Los trabajos se esperaban en verano pero, al final, el proyecto ha crecido y ha superado las previsiones de todos, lo que ha obligado a buscar una solución de urgencia. La asociación de padres y madres propuso ubicar por la mañana a los niños afectados, 220 de un total de 680, en otro colegio que permanece vacío. La falta de consenso provocó que la Junta de Andalucía diera instrucciones para que las clases se desdoblaran en el mismo centro. Es decir, que esos 220 estudiantes acudieran a clase por la tarde. La protesta de padres y madres ha dejado en el aire la medida.

Los progenitores del Sericícola no quieren sufrir lo que padecieron los del colegio Áurea López el pasado curso y que, todavía, padecen. Su centro también fue cerrado por obras. Sin opción a reubicarse en otras instalaciones, tuvieron que aceptar el desdoble. Antonio Jesús Lemos, estudiante de 2º de primaria es uno de los 350 alumnos afectados. Es el hijo de Agustín, el presidente de la Asociación de Padres y Madres, quien recuerda con tristeza el curso pasado y analiza con preocupación el actual, ya que las obras, que debían haber concluido en mayo, todavía siguen sin finalizar. El desdoble continúa y Antonio Jesús sigue sin tener que levantarse temprano por la mañana al cuidado de sus abuelos. "Yo trabajo mañana y tarde y mi mujer por las mañanas, así que no nos podemos hacer cargo de él".

Agustín también alerta de que para muchos alumnos el curso pasado fue un curso perdido. "Es un horario que no invita al estudio en niños tan pequeños. En junio, apenas fue el 5% a clase porque no se podía soportar el calor". A los padres y madres del Áurea López les han prometido que a mediados del próximo mes podrán volver al colegio, cuando acaben unas obras que debieron finalizar en mayo. Los del Sericícola todavía están pendientes de una decisión definitiva que aclare si este curso habrá o no lecciones vespertinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2005