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Reportaje:FÓRMULA 1 | Un español, el campeón más joven de la historia

"España es un país de solistas"

Bahamontes, Santana, Fernández Ochoa, Nieto, Ballesteros, Arantxa Sánchez Vicario y Cacho, pioneros en sus deportes, se ven reflejados en Alonso

Cuando Ángel Nieto ganó, en 1969, su primer título mundial de motociclismo, en la cilindrada de 50 centímetros cúbicos, le recibieron en el aeropuerto de Madrid-Barajas "los del barrio y un periodista". A Severiano Ballesteros, el hombre que ganó el Open Británico en 1979 y abrió el camino del golf a José María Olazábal, Sergio García o Miguel Ángel Jiménez, no le dejaban ni tomar el té en la casa-club del campo en el que trabajaba como caddie "porque era golfista profesional". Y Manuel Santana, una sonrisa pegada a un trofeo, tuvo que responder una y mil veces a la pregunta "¿cómo es posible?" cuando ganó el torneo de tenis de Wimbledon, en 1966. Nieto, Ballesteros y Santana fueron pioneros en sus deportes, los responsables de dar a conocer sus especialidades en España, la causa de que el motociclismo, el golf o el tenis se convirtieran en disciplinas populares, cuna de posteriores campeones. Como ellos, Arantxa Sánchez Vicario, la única tenista española que ha llegado a ser la número uno del mundo; Paco Fernández Ochoa, oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sapporo 72, o Fermín Cacho, el primer oro olímpico español en atletismo, reconocen en Fernando Alonso al campeón que ha hecho de la F-1 un deporte de masas en España.

- Manuel Santana (Madrid, 1938). "¿Quién iba a pensar hace seis años que habría algo parecido al fenómeno Alonso?", se pregunta Manolo Santana, campeón de los torneos de Wimbledon (1966), Roland Garros (1961 y 1964) y del Abierto de Estados Unidos (1965). "La fórmula 1 era un deporte que veían cuatro, pero nuestro país produce grandes pintores, grandes médicos o arquitectos pese a ser pequeño... ¡Y un tipo bajito y asturiano le puede a Shumacher! Aquí salen individualidades que te hacen sentirte orgulloso", dice Santana de Alonso. "Su carrera tiene un gran paralelismo con la mía. Hasta que gané Wimbledon, el tenis era un deporte desconocido, de élites, y con mi figura despertó un interés enorme", recuerda. "Me identifico mucho con Fernando", continúa; "lo suyo está siendo una maravilla. Está teniendo tanta repercusión que hasta se retrasan los partidos de fútbol". "La gran diferencia entre Alonso y yo, una diferencia abismal, es que él se juega la vida, que su deporte es superarriesgado. Además, él ya no es un deportista de élite, sino una estrella".

La victoria de Santana, por inesperada e imposible, convirtió al tenis en el deporte de moda en España. "Entonces, todos se compraron una raqueta y se empezaron a construir pistas de cemento para que pudiesen jugar. Ésa es otra diferencia: es difícil que todos tengamos un coche para correr como Alonso", bromea. Santana abrió el camino que luego siguieron Andrés Gimeno, Manuel Orantes, Sergi Bruguera o, más recientemente, Àlex Corretja, Carlos Moyà, Juan Carlos Ferrero y Rafa Nadal. "Estoy orgulloso de que un deporte de minorías como el tenis haya producido tantos campeones", admite; "ahora espero que algún español gane Wimbledon, que es lo más grande. Ya he visto a mis sucesores en Roland Garros, en el Abierto de Estados Unidos... Y el año que viene hará 40 de mi victoria en Wimbledon".

- Ángel Nieto (Zamora, 1947). "Que Fernándo Alonso sea campeón mundial me emociona mucho porque ha hecho algo muy grande en un deporte con poca historia en España. Lo suyo es la pera", dice Ángel Nieto, 13 veces campeón del mundo de motos en diferentes cilindradas. "Fernando deja el listón muy alto después de lograr el título: si hace 10 años nos hubieran dicho que íbamos a tener un campeón de la fórmula 1, nos habríamos echado a reir. Gracias a él, las pistas de karts están hoy más llenas que nunca", añade.

Antes de que el mundo de las motos conociera la potencia de la categoría de Moto GP y a Sete Giberbau, Álex Crivillé se impuso en la cilindrada de los 500, como Sito Pons en la de 250 o Emilio Alzamora en la de los 125, por no hablar de tiempos más recientes, en los que brillan Dani Pedrosa, campeón de los 250, y la marea española de los 125. Todos, en cierta manera, son deudores de los éxitos de Nieto. "España es una país de solistas. Como Fernando, yo fui el que puso el primer título, el primer granito de arena, jugándome la vida por todos los pueblos de España para que la gente se enganchara a las motos", explica. "Por eso, con 23 años y ya dos mundiales a las espaldas, flipé: me jugaba los títulos de 50 y 125 centímetros cúbicos en el circuito del Jarama. Fue la primera vez en toda mi carrera que me concentré en un hotel. Al ir hacia allí, había una caravana tremenda y pensé: 'Éstos van a pasar el fin de semana a la sierra'. Pero... no. Venían a verme a mí. Era la primera vez que el Jarama se llenaba de verdad", continúa; "luego, me caí en la carrera de 50 y las gradas empezaron a vaciarse porque dijeron que no iba a correr más porque me había hecho un corte en la pierna. Tuve que subir a la torre de control y anunciar por megafonía que no, que seguía. Y gané los 125".

- Federico Martín Bahamontes (Toledo, 1928): "Fernando Alonso es otro de los grandes grandes, alguien digno de admirar, como Ángel Nieto, Severiano Ballesteros o Alfredo Di Stéfano", explica Federico Martín Bahamontes, las manos llenas de recuerdos, sujetando con una álbumes de fotos y releyendo con la otra antiguos ejemplares de Pueblo, Marca o L'Equipe, con los que recuerda sus gestas en el Tour de Francia. "Mi victoria en el Tour cambió el ciclismo en general: los españoles pasamos de estar en los peores hoteles, compartiendo 12 personas un baño, comiendo muy mal y sin dormir -nos metían junto a la caravana publicitaria y su música-, a que nos trataran como a los demás", recuerda. "Desde entonces, hemos hecho las cosas a los grande y a lo bestia: ¡si hasta hemos sacado un sprinter que ha ganado tres veces el Mundial!", se sorprende al hablar del palmarés de Óscar Freire.

Cuando Bahamontes ganó el Tour de 1959 "se agotó la cinta amarilla en París". "Todos los españoles llevaban un lazo en el brazo para recordar que un chico de Toledo había ganado el Tour. Y la frontera con España, que estaba siempre cerrada, se quedó abierta durante toda una noche porque los guardias se pusieron borrachos con cava", explica el ex ciclista toledano, que se ve reflejado en Alonso: "Es un hombre excepcional. Me recuerda a mí porque empezó solo y luego todo ha sido un progreso sin parar, creando afición, siempre para arriba. ¿Cuándo se ha escrito tanto de coches? Nunca. Por eso me recuerda a la época de los éxitos de Santana, que ha sido cuando más raquetas se han vendido en España. O la mía, que es cuando más bicicletas se han comprado".

- Severiano Ballesteros (Pedreña, Cantabria, 1957). "Fernando es un monstruo conduciendo y el mejor embajador del deporte español", cuenta Severiano Ballesteros mientras hace la maleta para irse a jugar un torneo de exhibición en Alemania. "Antes de que él apareciese en el mundo de la fórmula 1", continúa, "sólo sabíamos que había uno que llegaba el primero y ganaba y que con él se subían al podio el segundo y el tercero. Ahora sabemos qué es una pole position, la jornada de clasificación, los compuestos de las ruedas..." "Fernando mueve grandes masas de aficionados", añade Ballesteros, que revolucionó la práctica del golf en España al ganar el primero de sus tres Open Británicos (1979, 1984 y 1988), a los que agregó dos Masters de Augusta (1980 y 1983). "Cuando yo empecé, el golf era un deporte socialmente rechazado, para ricos y señoritos. Los profesionales no podíamos pasar por delante de la casa-club del campo porque estábamos mal vistos. Tampoco los caddies", recuerda.

"Después de que ganase el Británico, las cosas cambiaron: de 16.000 licencias se ha pasado a 350.000. Y de que hubiera 16 campos de golf hemos pasado a los 350 que tenemos ahora. Haber hecho del golf un deporte popular es algo que me llena casi de más satisfacción que los títulos", explica.

- Arantxa Sánchez Vicario (Barcelona, 1971). "Fernando es campeón en un deporte muy duro en el que no todo depende de él, pues también cuenta el coche, que no se rompa nada, el trabajo de sus mecánicos... Por eso tiene mucho mérito. Da igual que él esté muy bien si su coche se rompe. La fuerza mental es muy importante", argumenta Arantxa Sánchez Vicario, tres veces ganadora de Roland Garros, una del Abierto de Estados Unidos y ex número uno: "Su carrera me recuerda la mía porque yo también era muy joven cuando gané mi primer Roland Garros: sólo tenía 17 años y me enfrentaba a Steffi Graff, a la mejor, a la mujer imbatible, con todo el país pendiente de aquella niña con la bandera de España en la muñequera".

"Abrí una era, un nuevo camino. Fue el boom del tenis femenino, como ahora Fernándo está logrando abrir el camino en un deporte que no tenía mucha repercusión y apoyo", analiza. "Yo llegué a ser número uno. Y Conchita Martínez también ha tenido una carrera plagada de éxitos. Quizás dejamos el listón muy alto".

- Fermín Cacho (Soria, 1969): "Lo de Alonso es muy importante por el impacto mediático que supone para su deporte. Hemos tenido buenos pilotos, pero nadie que luchara por el título mundial", puntualiza Fermín Cacho, oro en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y plata en los de Atlanta 96.

"El título de Alonso demuestra que en España los genios son espontáneos. Surgen sin seguir un patrón. Igual que sale un Dalí sale un Alonso. Su título es un hecho histórico, como Barcelona 92, que marcó un antes y un después en el deporte español", concluye.

- Paco Fernández Ochoa (Madrid, 1950): "Alonso tiene un talento natural y un equipo que lo tiene todo", dice Paco Fernández Ochoa, oro en el eslalon en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sapporo 1972. "Seguro que si hubiera esquiado, Alonso habría sido buenísimo. Tiene calidad y, como todos los grandes campeones, se sacrifica y siente una gran pasión por lo que hace. Es un super", comenta.

"De todas maneras, España no se puede convertir en la cuna de la F-1 por el éxito de Alonso. Es un deporte para 8 o 20 personas. Pilotar no está en manos de cualquiera. Es difícil que salgan más pilotos como él", se lamenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de septiembre de 2005