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Reportaje:FÚTBOL | Cuarta jornada de Liga

La tribulaciones de Llorente

El joven delantero afronta, con dudas, la jerarquía ofensiva en el Athletic

A la tercera fue la vencida. Con una de cada en el marcador (victoria, empate y derrota), Mendilibar se plantea retocar un equipo en el que confiaba de salida y al que su mala imagen ante el Málaga se lo puede llevar por delante. Más allá del debate sobre los árbitros, del que el Athletic no teme ser víctima reparadora, el equipo rojiblanco teme ahora por su ataque. Durante los últimos años el Athletic ha interiorizado sus problemas defensivos (casi irresolubles) al amparo de su potencial ofensivo. Ahora duda de sus atacantes. Iraola, Yeste, Etxeberria y Llorente, antes flor y nata del equipo, se encuentran de pronto en el ojo del huracán. Algunos se caerán hoy del encuentro, aunque a Mendilibar no se le escapa que el Madrid alineará un central improvisado (Woodgate), lo que anima una mayor determinación ofensiva.

La marcha de Ezquerro y Del Horno unida a la baja (no se sabe hasta cuando) de Urzaiz y la baja forma de Iraola y Etxeberria, han dejado a Fernando Llorente con toda la responsabilidad goleadora a sus espaldas. Se nota incluso en el juego del equipo, que le busca obsesivamente. Los centrales, se quiera o no, piensan casi exclusivamente en él. Y Llorente es más que un goleador, o quizás no sea un goleador, pese a su porte alemán de delantero clásico. La enorme jerarquía que ha adquirido en el equipo, más por necesidad que por virtud, le ha hecho en ocasiones dar alguna imagen de indolencia (en Getafe), corregida frente al Málaga con un trabajo tan estéril como impagable.

Llorente e Iraola se habían convertido la temporada pasada en los dos activos de futuro más importantes del Athletic. Hoy son, probablemente, los más cuestionados y en Bilbao se elucubra sobre la idoneidad de su titularidad. Sobre Llorente planea ya la sombra de Urzaiz, reclamado como el delantero poderoso que el equipo necesita, y sobre Iraola la duda de si realmente es un extremo (posición en la que se inició) o un lateral (lugar en el que triunfó la temporada pasada).

La apuesta es compleja. Llorente es hoy por hoy el futuro más tangible de un club obligado a escarbar en su cantera. Necesita, por igual, confianza y tranquilidad. Pero en Bilbao se ha abierto el debate de si, en ausencia de Urzaiz, Etxeberria (que languidece en la banda izquierda) debiera ser el delantero centro que sustituya la corpulencia de Llorente por su natural picardía en los espacios pequeños. De hecho, Ernesto Valverde ya le utilizó muchos partidos en dicha posición en compañía del hoy barcelonista Ezquerro. La defensa del Madrid anima cualquier debate. Woodgate es una incógnita aunque por su procedencia parece más apropiado para el fútbol frontal; Helguera, recuperado, quizá tenga doble trabajo y una prevención mayor. Llorente, con un gol en el casillero (el que le marcó a la Real Sociedad) puede hacer daño a ambos porque curiosamente pese a su estatura maneja mejor los pies que la cabeza. Etxeberria puede aplicar dosis de veteranía a la falta de rodaje del defensa inglés.

Curiosamente, el Athletic habla de sus delanteros aunque haya encajado ya seis goles en tres partidos. Y frente al Madrid, de estadística o tradiciones. De que ya ganó el año pasado, aunque sólo hace 75 años consiguió ganarle dos veces seguidas en el Bernabéu. En el aspecto anímico el presidente, Lamikiz, insiste en que "el Madrid es el rival natural del Athletic". Sobre el conflicto arbitral, dice Lamikiz que tiene "total confianza en los jueces".

Llorente remata ante el bético Rivas.
Llorente remata ante el bético Rivas.G. CORDERO

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