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CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Tamara Rojo bailará el 'Blancanieves' de Emilio Aragón

Hace cinco años que la primera bailarina del Royal Ballet no interpreta una obra completa en España. El montaje se verá en noviembre en el teatro Arriaga de Bilbao y en el Albéniz de Madrid

Tamara Rojo (Montreal, 1974), premio Príncipe de Asturias de las Artes 2005, arrastra fama de trabajadora infatigable. Confiesa que alcanzó su meta en 2000 cuando el Royal Ballet Covent Garden de Londres la contrató como primera bailarina y, temerosa de sentirse desde entonces "vacía", ocupa el poco tiempo que le dejan libre sus compromisos en el Reino Unido con pequeños proyectos. Como el montaje Blancanieves -compuesto por Emilio Aragón y con coreografía, dirección y libreto de Ricardo Cué-, que representará del 3 al 6 de noviembre en el teatro Arriaga de Bilbao y del 9 al 13 del mismo mes en el Albéniz de Madrid. La bailarina compartirá escenario con Iñaki Urlezaga y José Martín, del Royal Ballet.

Durante cuatro meses, Emilio Aragón la vio bailar en Londres antes de componer su Blancanieves. "Sin ella este proyecto sería otra cosa. Es el instrumento perfecto y además de su técnica prodigiosa tiene luz y es una verdadera artista", dijo el también actor en la presentación ayer del montaje en Madrid. Y Rojo quiso ser muy clara: "Yo no tengo necesidad de estar aquí. No soy diplomática, y si no me gustara, no lo haría". Alabó la música que interpretarán la Orquesta Sinfónica de Bilbao y la de la Comunidad de Madrid: "Es excelente, de textura y estructura clásica, pero que suena nueva y se puede aplicar a un ballet. He podido trabajar con un compositor, algo que se ha perdido. Emilio se lo toma con gran profesionalidad".

La pregunta era obligada: ¿Cuándo volverá la bailarina a España? Y la contestación contundente: no hasta que no se cree una compañía de ballet clásico, lo que no debería suponer la disolución de la Compañía Nacional de Danza de Nacho Duato. "Hay sitio para las dos", argumenta, y sigue arremetiendo: "De un tiempo a esta parte se ha borrado cualquier mención a la danza clásica en nuestro país, y es un insulto a la tradición no querer recordar que aquí se instalaron los Ballets de Diaghilev. Es como negar a Goya o El Bosco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 2005