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El Festival de Torroella acoge a la cantante Cristina Branco y celebra el encuentro Músicas del Mundo

Dos grandes voces femeninas protagonizan la oferta de este fin de semana del Festival de Músiques de Torroella de Montgrí. La cantante portuguesa Cristina Branco presenta esta noche su nuevo álbum, Ulisses. Aunque Branco inició su carrera como cantante de fados, sus últimos trabajos exploran otros estilos musicales. "El fado fue mi punto de partida, pero no quiero quedarme encasillada en este género, que es muy hermético", dijo ayer la intérprete en la presentación del concierto. Por eso, su repertorio incluye canciones de tradiciones dispares, que van desde el clásico Alfonsina y el mar, tema popularizado por Mercedes Sosa, hasta musicalizaciones de poemas angoleños.

El tango, las melodías brasileñas, los ritmos africanos y el blues son algunas de las corrientes musicales que inspiran a Branco en su nueva andadura. No obstante, el jazz ocupa un lugar destacado en su aprendizaje artístico. Entre sus vocalistas favoritas destacan las mayores estrellas de la era del swing: Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Anita O'Day y Sarah Vaughan. Eso sí, Branco no renuncia a sus raíces portuguesas. El fado, género que trató de renovar con un acompañamiento musical contemporáneo y restándole dramatismo, todavía suena en sus actuaciones. "Cuando cantaba fados con música contemporánea, los puristas aseguraban que no eran fados. Me gusta decir las palabras sin evocaciones mayores. Lo que hago es contar historias". Después del concierto de Branco, en el festival actuará mañana la cantante Oumo Sangare, originaria de Malí y diva del pop africano.

Asimismo, el programa de la cita veraniega de Torroella de Montgrí comprende este fin de semana el encuentro Músicas y Mercado del Mundo, unas jornadas que alternan propuestas gastronómicas, mercadillos de productos artesanales y conciertos. Esta tarde actúa el intérprete senegalés Dijby Cissokho, que fusiona sones africanos y música negra estadounidense, mientras que mañana será el turno de la agrupación barcelonesa Youkalis, especialista en ritmos tradicionales.

El lunes se celebrará además una de las iniciativas más originales del festival: el concurso de imitación de cantos de pájaros. En esta edición, los participantes deberán imitar obligatoriamente el canto de la oropéndola (Oriolus oriolus) y de otros dos pájaros de libre elección. Los premios oscilan entre 100 y 750 euros. El certamen concluirá con una demostración lúdica e interactiva del virtuoso francés Pierre Caubet, experto en remedar el piar de todo tipo de aves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de agosto de 2005