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Entrevista:JOSÉ MARÍA GÓMEZ | Titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Valencia

"Lo que más me preocupa es la violencia psicológica, porque no se ve"

José María Gómez, que ha estrenado el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Valencia, ha visto casi 240 asuntos. A su despacho han llegado mujeres víctimas de amenazas, de insultos, de golpes físicos y otros psicológicos, "los que más me preocupan", dice, "porque no se ven". Impone una media de cinco juicios rápidos al día, de tres detenidos por jornada, y le siguen las fiscales Rosa Guiralt y Socorro Zaragozá, la secretaria y el resto de funcionarias que pidieron incorporarse al juzgado. Necesitan un forense adscrito, dependencias que impidan que víctima y agresor compartan espera, un turno de letrados, un espacio en la guardia para las declaraciones y refuerzos.

Pregunta. ¿Cómo valora este primer mes de funcionamiento del juzgado específico de violencia sobre la mujer?

"Hay muchísimos extranjeros, sobre todo suramericanos, yo diría que en un 70%"

Respuesta. La valoración es muy positiva. Estoy contento Estamos trabajando muy bien, los funcionarios han hecho un esfuerzo increíble. Muchos venían de civil, no habían hecho penal nunca y se han cogido fenomenalmente, el equipo está muy motivado. Pero este ritmo de sacar todos los días todo lo que entra con jornadas muy largas no se puede prolongar demasiado porque se puede lesionar la actitud de complicidad que ahora tenemos, el entendimiento, las ganas. Aquí hacemos de psicólogos, de trabajadores sociales. Ves a una fiscal con un niño en brazos mientras atiende a una víctima.. Es muy intenso como para que la carga de trabajo se mantenga sin más recursos.

P. ¿Era la carga de trabajo que esperaba?

R. Sí, porque los datos son objetivos. Pero espero que se alivie siquiera con la creación de un segundo juzgado.

P. ¿Qué se ha encontrado durante este mes?

R. En datos puros hemos incoado 146 diligencias previas, 87 como urgentes, hemos hecho diez juicios de faltas, hemos pasado ya varias diligencias previas a procedimiento abreviado, hemos recibido 86 procedimientos con detenidos, y hemos resuelto 51 procedimientos con medida cautelar, bien sea orden de protección o autos de alejamiento. El total de asuntos registrados es de 239, no hay ninguna sentencia pendiente. Y hemos dejado en libertad a dos detenidos por presunto quebrantamiento después de tomar declaración. Me ha llamado la atención cuando llega gente joven, entre 20 y 30 años, porque yo creo que deberían tenerlo superado. Esta realidad afecta a todos los estratos. Hemos tenido algún abogado, algún militar, un médico.

P. ¿Cuántas denuncias se quieren retirar una vez presentadas?

R. Un 10%, más o menos. En esos casos intentamos quedarnos con la tranquilidad de que la mujer la retira de forma voluntaria, que no está coaccionada ni atemorizada.

P. ¿Se pueden valorar factores como la presión que supone la dependencia económica?

R. Es dificilísimo de saber, la verdad. Pero también es cierto que cuando tienes a las personas delante se aprecia la intensidad de casi todo. Cuando llega una mujer que está maltratada psicológicamente, que yo mantengo que son los asuntos más graves porque no dejan marca, se nota.

P. ¿Cuáles son las denuncias más habituales?

R. La mayoría son discusiones familiares que derivan en tortazos, forcejeo. Hay muchísimos extranjeros, sobre todo suramericanos, yo diría que en un 70%. Y de ellos, el colectivo más importante es de Ecuador.

P. ¿A qué lo atribuye?

R. A un conjunto de factores. Hay un componente cultural, es gente que está aquí con trabajos precarios, conviviendo mal varias personas en un piso, a miles de kilómetros de su país y muchos con los hijos allí. ¿Qué hacen el fin de semana? Intentan olvidarse de todo, habitualmente beben mucho y en ese escenario puede pasar cualquier cosa. Y hay efectivamente un componente cultural importante, de la manera que tienen de relacionarse ellos en su país, un golpe no tiene importancia para ellos. Pero tienen obligatoriamente que adaptarse y nosotros no podemos justificar esos comportamientos.

P. ¿Algún otro colectivo?

R. De Marruecos, por ejemplo. En esos casos, se trata de situaciones que derivan de la sumisión a la que está sometida la mujer. Hace poco vino una chica joven, con estudios universitarios, a la que su marido había obligado a dejar el trabajo, no la dejaba salir... comportamientos que sorprenden.

P. ¿Qué decisión tomó?

R. Ella vino aquí porque él le pegó. Acordamos una orden de protección con la prohibición para él de comunicarse con ella, la dejamos a ella en la casa y el asunto está pendiente de juicio.

P. ¿Funcionan las órdenes de alejamiento?

R. Sí. Yo también me lo cuestionaba y lo hablé con el responsable policial de la unidad y era de la opinión de que sí, disuaden porque el sujeto que la quebranta sabe que puede ir a prisión.

P. Viene usted de otros destinos, ¿qué ha aprendido personalmente?

R. Sigo manteniendo que la gente es buena. Cuando ves que un padre mata a sus hijos para fastidiar a la mujer se te ponen los pelos de punta, te preguntas cómo se puede llegar a ese odio. Pero mantengo que la mayoría de la gente tiene buenos sentimientos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de julio de 2005