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El nuevo Centro de Internamiento de Extranjeros sufre graves carencias

Los sindicatos policiales piden la reforma urgente del establecimiento

Los sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía han denunciado "las graves carencias" del nuevo Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), que comenzó a funcionar el pasado día 12 en el edificio del antiguo hospital penitenciario de Carabanchel. Verjas de ventanas que saltan con un simple empujón, mobiliario no anclado al suelo y falta de agentes para vigilar a los inmigrantes son algunos problemas que ven los representantes de los policías, que piden una reforma urgente del establecimiento.

Uno de los sindicatos que más críticas ha planteado es el Sindicato Unificado de Policía (SUP), el mayoritario en el cuerpo, que ya denunció los días 13 y 25 de junio que dicho centro "no reunía los mínimos requisitos" para entrar en funcionamiento. "Estaba bien si se pretendía hacer un edificio bonito desde el exterior, pero, si quien lo había hecho pensaba en un edificio policial para trabajar, lo había planteado mal", comentó el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet. A estas quejas también se ha sumado la Confederación Española de la Policía (CEP).

Al día siguiente de su puesta en funcionamiento, se produjo la primera fuga de este centro, cuando cinco extranjeros rompieron la verja de una ventana, salieron al patio y desde allí, huyeron por la avenida de los Poblados. "En esas reuniones, denunciamos las muchas posibilidades de fuga. Y los internos no tardaron en hacerlo", añadió Sánchez Fornet. Éste llevó diversas quejas al Consejo de la Policía (órgano en el que están representados la Dirección General de la Policía y los sindicatos) del pasado miércoles, que estuvo presidido por el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho. Entre ellas destacan:

- Verjas inseguras. Las verjas de seguridad de las ventanas del CIE están revocadas con yeso, sin tacos, y se caen haciendo fuerza, con el consiguiente riesgo de fuga de los internos.

- Puertas y mobiliario. Las puertas de las camaretas interiores y los pasillos donde están los internos son metálicas, fácilmente extraíbles, por lo que pueden ser utilizadas como objetos contundentes contra puertas, ventanas e incluso contra los policías. Igual ocurre con el mobiliario (camas, mesas y sillas) que no está anclado al suelo, según el sindicato policial.

- Falta de policías. El número de agentes para vigilar a los internos resulta insuficiente, según el SUP. Tan sólo hay cuatro policías para controlarlos y eso que la capacidad del CIE es de 240 inmigrantes. "Los funcionarios están en peligro, donde hay internos peligrosos, por lo que son necesarios al menos el triple de policías que los actuales, que son los mismos que en el antiguo centro de Moratalaz, cuya capacidad era para 60 internos", añade Sánchez Fornet.

- Refrigeración. El sistema de refrigeración es "insuficiente" para el recinto. En la planta baja del CIE, donde están ubicadas las cámaras de seguridad, se han alcanzado 42 grados a las nueve de la noche. El programa informático que acciona la refrigeración está en francés, y el personal de mantenimiento "tiene serias dificultades para utilizarlo", según el SUP. Además, los registros de calefacción y de los sistemas antiincendios y pulsadores de alarma están al alcance de los internos "con el peligro que esto comporta para la seguridad de los internos y los policías".

- Locutorios. La zona de contacto entre abogados y familiares con los internos están en la segunda planta. Esto supone que los internos deben ir acompañados de uno o dos agentes, por lo que sólo quedan otros dos para vigilar al resto de los detenidos.

Fuentes de la Dirección General de la Policía señalaron ayer por la tarde que el responsable de la Subdirección de Gestión Económica y Técnica, Felipe del Pozo, se comprometió en la reunión del Consejo de la Policía a solucionar estas carencias y a adoptar "a la mayor brevedad" todas las medidas que sean necesarias.

La comisaría tampoco se salva

El SUP también ha constatado graves carencias en la comisaría de Latina, que comparte el edificio con el CIE y la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación. Según este sindicato, la comisaría carece de baños para los ciudadanos y de sala de espera. "Se ha instalado una carpa en el patio de entrada que, al parecer, está alquilada. ¿Es normal que los ciudadanos que van a realizar gestiones a una comisaría inaugurada hace 10 días deban esperar en estas condiciones?", se pregunta el SUP.

El servicio de seguridad tiene dificultades para controlar "la avalancha de personas, sobre todo extranjeras, que acuden al recinto formando grandes colas en medio del estercolero que es ahora el antiguo recinto de la cárcel de Carabanchel". Hay una única puerta de entrada, por donde acceden los trabajadores, los denunciantes y los inmigrantes. "Se han caído ya dos farolas del perímetro de seguridad del recinto, que debieron ser pegadas con chicle para el día de su inauguración", concluye el SUP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de julio de 2005

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