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Reportaje:ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

Cabezudos en Mataró

Cuando ciertos pueblos se ponen en marcha para preparar su fiesta mayor, hay que esperar lo mejor. Así sucede en Mataró (Barcelona), durante las celebraciones en honor de sus patronas (lo son desde 1852) Juliana y Semproniana, les santes por antonomasia para los hombres y mujeres de esta ciudad de 116.000 habitantes.

Durante cinco intensísimas jornadas se suceden los actos en una secuencia armónica y creciente, en la que intervienen les diablesses (las diablesas), la Momerota y la Momeroteta (bou grande y pequeño), el drac (dragón), l'àliga (águila), els nans i gegants (cabezudos y gigantes), l'herald y les trampes (timbaleros) a caballo. Todos ellos forman parte de la Crida con la que, al atardecer del día 25, se inician las fiestas, culminando -estamos en el Mediterráneo- con una gran traca a las puertas del Ayuntamiento.

Entre el 25 y el 29 de julio (la fiesta de 'les santes' es el 27), la ciudad barcelonesa se puebla de una alegre combinación de personajes. Música, juerga y mucho humor se adueñan de las calles.

Las evoluciones de la familia Robafaves (gigante, giganta, geganteta Toneta y gegantó Maneló, que vino de Terrassa para casarse con ella en 1950) se vieron enriquecidas en 1996 con el estreno del ball de quatre -baile de cuatro-, que venía a completar los dos ya existentes. Uno de sus momentos de gloria es la Nit Boja (noche loca) del 25, con el Desvetllament Bellugós (despertada movida), combinación fantástica y multitudinaria de sones, de pasodobles, bailes, apreturas, galletas y vino. Los cabezudos, numerosos (son 18) y elegantes (sombreros de copa, pajaritas, capas negras, chaquetas cortesanas, gorgueras...), se rebelan en la Revolta dels Nans, y los más pequeños se lo pasan en grande con ellos.

La diada castellera el domingo 24 y la escapada a negra nit (pasacalles de fuego) del 25 son dos de las citas igualmente imprescindibles.

La música se hace presente en forma de flamenco (son muchos los andaluces afincados en Mataró), sardanas, cadenciosas habaneras y cremat junto a la playa, y una Missa de Glòria para solistas, coro (más de 150 voces no profesionales, y desinteresadas) y orquesta compuesta y estrenada en 1848, a los 21 años, por el mataroní Mossèn Manuel Blanch, que se celebra en la basílica de Santa María.

- www.cultura.mataro.org/santes

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de julio de 2005