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A los platillos, doña Sofía...

... Al bombo, don Juan Carlos. Con el tamboril y la dulzaina, los titiriteros del grupo Libélula. Y haciendo los coros, 318 expedicionarios de 52 países. La tradicional recepción de los reyes de España a la Ruta Quetzal BBVA, la aventura ilustrada que une cada año a jóvenes de ambos lados del Atlántico, derivó ayer en una animada verbena a la que se unieron los monarcas. Desafiando la solemnidad del palacio de El Pardo, don Juan Carlos y doña Sofía empuñaron los instrumentos de percusión que les prestó el titiritero Salvador Lucio y acompañaron con ritmo y salero la interpretación de Moza de Ruta Quetzal y Soy alimaña, los dos himnos oficiosos de la Ruta. Antes de que el protocolo quedara hecho trizas, el director del banco patrocinador, Francisco González, animó a los muchachos a mantener el "espíritu quetzal" en sus países de origen, y el artífice de la aventura, Miguel de la Quadra, entregó a los Reyes como regalo un facsímil de la obra de fray Martín de Murúa sobre los incas. Además, los integrantes del aula de música, dirigidos por Javier Lázaro, amenizaron el acto con dos obras, una canción indígena mexicana y otra en suajili. Los monarcas saludaron a todos los integrantes de la expedición, recibieron múltiples felicitaciones por el bautizo de su última nieta y mantuvieron un discreto silencio cuando los muchachos les preguntaron si sabían ya el sexo del bebé que espera doña Letizia. Tras recorrer la selva y la sierra peruana, la expedición, que ha viajado a La Mancha para honrar la figura de Cervantes, terminará su aventura el próximo día 29 en el País Vasco, frente al Museo Gunggenheim de Bilbao.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de julio de 2005