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CICLISMO | Dauphiné Libéré

Landaluze, líder inesperado tras un día épico

A Íñigo Landaluze, bravo rodador vizcaíno, le llamaban El Dejao ya en sus tiempos de amateur. Y por dejao perdió una etapa en el Tour pasado. Landaluze puede ser pasivo, pensar que las cosas salen porque sí, que las victorias llegan así, pero al mismo tiempo es luchador, inconformista y autosuficiente, lo que no es poco en un equipo tan roto como el Euskaltel de 2005.

A Landaluze, el mejor del equipo vasco en las clásicas de primavera, en casi todas las carreras del año, le decían ayer, al comienzo de la sexta etapa del Dauphiné Libéré, media montaña masacrante camino de Grenoble, los compañeros de fuga que se dejara descolgar, que estaba sólo a 4.30m del líder, Leipheimer, y que no iban a permitir la fuga. Y Landaluze les dijo: ja, y qué más. No se descolgó, pero la fuga de 13 venció: el Gerolsteiner, el equipo del líder, reventó.

De entre los fugados, surgió mediada la etapa Axel Merckx, el hijo del Caníbal, que se puso de pie sobre los pedales en un repecho y se fue. Ganó, con poco más de dos minutos sobre Landaluze. El pelotón del líder llegó a nueve minutos y medio. Y, por casi tres minutos, Landaluze se puso líder. Duro lo tendrá para resistir -sólo quedan cuatro en su equipo- en el weekend alpino que empieza con el Joux Plane.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de junio de 2005