Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:NECROLÓGICAS

Ed Kelleher, guionista de películas de terror

Ed Kelleher, peculiar guionista, dramaturgo y crítico cinematográfico que escribió guiones para películas de terror que se han convertido en clásicos de culto, falleció el 14 de mayo en Sleepy Hollow Manor, un hogar de ancianos en Annandale, Virginia. Tenía 61 años y padecía una enfermedad cerebral degenerativa.

En los años setenta y ochenta, Kelleher escribió los guiones de cuatro películas de terror tan extravagantes y amateur que se convirtieron en favoritas de los aficionados. Invasion of the Blood Farmers (1972), Shriek of the Mutilated (1974), Lurkers y Prime Evil (ambas de 1988) tuvieron diferentes directores, pero presentaban elementos tan habituales del cine de terror como sacrificios de sangre, caníbales, fantasmas perversos y religiones con fines maléficos. En varias críticas, se definió a las películas como "apenas coherentes, pero raramente aburridas", "plagadas de interpretaciones incompetentes, sangre y diálogos ridículos", "delirantemente alocadas" y "cine barato, de bajo presupuesto e inexperto, como mucho". Un crítico señaló que cualquiera que se fijara atentamente en el abominable hombre de las nieves, la figura central de Shriek of the Mutilated, advertiría que llevaba zapatos.

Kelleher, de educación clásica, reconocía la naturaleza ridícula de algunos de sus proyectos, pero se deleitaba alegremente en los estadios más bajos de la respetabilidad cinematográfica. Admiraba el trabajo del maestro del cine basura Edward D. Wood hijo, pero sus sofisticados conocimientos cinematográficos hacían de sus obras algo mucho más elaborado.

"Sabía exactamente qué estaba haciendo", afirma Cindy Lucia, crítica y catedrática de Filología Inglesa y Cine en la Universidad de Rider, Nueva Jersey. "Sus películas sin duda estaban hechas con sentido del humor. Podría decirse que eran excesivas". "Era un verdadero historiador e intelectual", afirma el guionista y director Bill Hopkins, que colaboró en diversos proyectos con Kelleher. "En su reconocimiento a las películas de serie B, Ed iba muy por delante de Quentin Tarantino".

No todos los trabajos de Kelleher pertenecían al género de sangre y vísceras. En 1977 adaptó su propia obra para la versión cinematográfica de Stand-Ins, un drama ambientado en el Hollywood de 1937 que se sumerge en la vida de los dobles de Bette Davis, Greta Garbo, Marlene Dietrich y otras leyendas de la pantalla.

Kelleher, que se consideraba principalmente un dramaturgo, fue el autor de varias obras que fueron representadas en Nueva York, Massachusetts y en talleres de dramaturgia. El Village Voice alabó su creación Scar Tissue, de 1974, como una "pequeña comedia absolutamente fascinante".

Trabajando codo con codo en máquinas de escribir contiguas, Kelleher y Harriette Vidal produjeron en serie seis novelas de terror bajo su firma conjunta. También escribió docenas de trabajos que no fueron producidos, incluyendo comedias y obras serias sobre la enfermedad, las relaciones familiares, la historia del mundo del espectáculo y las estrellas de rock.

Edward Kelleher nació en Queens, Nueva York, y pegaba críticas de cine en álbumes de recortes cuando tenía 10 años. Estudió griego y latín en un instituto jesuita, se licenció en la Universidad Fordham, Nueva York, y sirvió en el Ejército en Alemania, donde trabajó en el periódico militar Stars and Stripes. En Nueva York ocupó varios trabajos -jefe de comedor en un asador, recadero para una agencia de corredores de Bolsa- y se convirtió en uno de los primeros críticos de rock.

Con el seudónimo de Edouard Dauphin, escribió una columna sobre películas de autocine para la revista Creem. Más tarde trabajó en la plantilla de las publicaciones Billboard y Cashbox, y fue relaciones públicas de la discográfica CBS. Desde 1979 hasta 1986 fue publicista de la cantautora Melanie. Como director adjunto de Film Journal International en Nueva York de 1986 a 2002, entrevistó a guionistas y directores como Jean-Luc Godard y David Mamet. También reseñó numerosas películas, pero tenía dudas sobre su condición de crítico.

Siempre prolífico, Kelleher siguió trabajando en sus proyectos, generalmente no reconocidos, hasta que su enfermedad le obligó a dejarlo. Su último guión fue sobre Tom Neal, un actor de serie B de los años cuarenta y boxeador que se había licenciado en Derecho en Harvard. En una ocasión, Neal golpeó al actor Franchot Tone, rompiéndole varios huesos de la cara, y más tarde fue a la cárcel por asesinar a su propia esposa.

A pesar de su interés en las películas de bajo presupuesto y escasos méritos artísticos, Kelleher tenía gustos refinados. Disfrutaba especialmente del cine de autor y de películas extranjeras, y tenía por costumbre leer una obra clásica de la literatura al mes.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de mayo de 2005