Entrevista:JOSÉ BERNABÉU | Impulsor del futuro centro de física médica de Valencia

"Queremos aprovechar la física de partículas para tratar enfermedades oncológicas"

La colaboración entre la física y la medicina ha dado importantes frutos tanto en el campo del diagnóstico por imagen -desde los rayos X, hasta los ecógrafos, la resonancia magnética nuclear o los modernos tomógrafos por emisión de positrones (PET)- como en el tratamiento, por ejemplo, en radioterapia. Una de las líneas de trabajo más prometedoras en la lucha contra un 10% de tumores especialmente complejos -oculares, cerebrales o infantiles- que combina los esfuerzos entre física y medicina pasa por los haces de protones. En los últimos años, Japón, Estados Unidos, y países de Europa Occidental están desarrollando instalaciones que, basadas en esta tecnología, combinan la investigación básica en física, el diagnóstico y el tratamiento; un tren en marcha al que quiere subir España con el proyecto lanzado por el Instituto de Física Corpuscular (Ific) -integrado por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat de València- para crear un gran centro en Valencia. La idea partió del Catedrático de Física Teórica y miembro del Ific José Bernabéu.

"Es el momento de integrar a España en una red europea de instalaciones que apliquen la física de partículas al ámbito de la medicina"
"La parcela de diagnóstico se centrará fundamentalmente en enfermedades oncológicas, neurodegenerativas y cardíacas"

Pregunta. ¿En qué consistirá el centro?

Respuesta. Queremos aprovechar las aplicaciones clínicas y de diagnóstico que ofrece la física nuclear y de partículas para tratar enfermedades oncológicas y neurológicas que hasta ahora han tenido un tratamiento difícil o imposible. Para ello el objetivo primordial consiste en dotar al centro de un acelerador de partículas que genere haces de protones o iones de carbono, además de equipos de diagnóstico y tratamiento basados en esta tecnología.

P. ¿En qué radica la capacidad terapéutica de esta técnica?

R. Su eficacia está basada en la interacción de los protones con la materia, en este caso con el cuerpo humano. El acelerador es un emisor de protones cuya capacidad de penetración está vinculada a la energía del equipo. En nuestro caso será de 200 megaelectronvoltios (Mev), lo que permite actuar hasta una profundidad de 25 centímetros, por lo que tiene acceso a todos los órganos del cuerpo. Los protones tienen la propiedad de perder energía mientras recorren el espacio, hasta que llegan al punto de destino, donde la radiación alcanza el nivel más alto. Este punto se puede modular, de forma que el máximo de eficacia se concentra en la profundidad deseada. Allí se destruye la materia, ya sean células cancerígenas o las alteraciones que se desee corregir. Es una técnica de una precisión muy alta.

P. ¿El centro contará también con una parcela de diagnóstico?

R. Sí, fundamentalmente de enfermedades oncológicas, neurodegenerativas y cardiológi-cas. Queremos desarrollar aparatos de diagnóstico innovadores mediante técnicas de imagen molecular funcional, es decir, que no sólo ofrezcan un análisis anatómico sino también fisiológico. Junto a ello, la instalación se dotará de instalaciones de investigación, y desarrollo en aplicaciones tecnológicas y en el desarrollo de detectores de partículas. Todo ello estaría alrededor del acelerador de partículas, desde el que se dirigirían los haces de protones o iones de carbono hacia las distintas áreas de trabajo. La estructura será modular, de forma que se pueda responder a nuevas necesidades con nuevas instaciones anexas.

P. ¿Existe un centro similar en España?

R. No, ni conocemos de la existencia de una propuesta paralela a la presentada por el Ific.

P. ¿Por qué el proyecto ha nacido en Valencia?

R. La propuesta ha salido del Ific, que es un centro puntero dedicado a la investigación básica en física de partículas y en el que se han desarrollado dispositivos que se ha visto que podrían tener aplicaciones prácticas fundamentalmente en medicina, pero también en análisis de materiales y otros aspectos. Se presentó la propuesta de crear un centro que aprovechara estos conocimientos y se ha recabado el apoyo tanto de la Universitat y el CSIC, como la Generalitat y el Ministerio de Educación y Ciencia, que está promoviendo un programa de grandes instalaciones en investigación con un prisma descentralizador, centros de los que se carecía en Valencia.

P. ¿Cómo serán las instalaciones?

R. El proyecto de diseño técnico está en fase de preparación por una comisión internacional, compuesta por miembros del Ific, representantes del CSIC, la Universitat, el ministerio y la Generalitat y especialistas en este área y la proyección que puede tener. Aún no se puede dar una respuesta detallada, aunque el primer diseño del edificio, equipado con las consiguientes medidas de seguridad, laboratorios asociados para otras líneas de haces, más instalaciones para diagnóstico, o estancias de formación de físicos médicos de hospitales, porque queremos ser un centro de referencia, nos dice que hablamos de una superficie de entre 2.000 y 3.000 metros cuadrados. La inversión inicial que se ha barajado para empezar a trabajar está cercana a los 100 millones de euros y participarían unos 200 científicos.

P. ¿Cuándo podría entrar en funcionamiento?

R. Dependerá del procedimiento que se determine. La idea que se baraja es que las instituciones que participan firmen un memorando de compromiso a partir del cual se fijen los plazos de financiación. Hay que tener en cuenta que se han de obtener fondos de la Unión Europea a través del VII programa marco, que no se inicia hasta el año 2007. Pongamos un plazo de cuatro o cinco años a partir de entonces.

P. ¿Cómo han conseguido unir los esfuerzos de tantas instituciones?

R. En los países desarrollados que se ocupan de la salud de sus ciudadanos existe un fuerte movimiento que está promoviendo el desarrollo de este tipo de gran instalación del uso de métodos físicos de aplicación en medicina. Es el momento oportuno para integrar a España en una red europea de instalaciones que usen el desarrollo de la física de partículas en la aplicación a la medicina.

P. ¿Qué supondrá para Valencia?

R. Además de las aplicaciones médicas, permitirá nuevos desarrollos tecnológicos de industrias y empresas que se involucren en una instalación de estas características. La tecnología relacionada con centros de investigación debe tener camino de ida y de vuelta: los centros de investigación necesitan equipos que puedan ser proporcionados por empresas cercanas; pero, a su vez, la investigación en los centros provoca una serie de desarrollos tecnológicos cuya utilidad retorna al entorno empresarial.

P. Pero también podrán aprovecharse sectores tradicionales.

R. Disponer de un acelerador de estas características, un ciclotrón de 200 Mev, permite que algunas de las líneas del haz se empleen, independientemente de los usos médicos o para la propia investigación, en detectores de partículas y aplicaciones empresariales. Entre ellas está el estudio de moléculas o grandes estructuras moleculares para nuevos fármacos. Pero también se puede aplicar al estudio de materiales no necesariamente orgánicos, por ejemplo, algo tan característico en la Comunidad Valenciana como las estructuras cerámicas, o para analizar características de estructuras metálicas, como podría ser el caso de la industria del mueble.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de mayo de 2005.

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