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Crónica:

El mejor portero era el lateral izquierdo

Cervián, capitán del Almería, paró el domingo un penalti tras ser expulsado el guardameta titular

La situación era dramática para el Almería. "¡Que se ponga Manolo!", gritó con nerviosismo el técnico Paco Flores desde la banda. A falta de un cuarto de hora para concluir el pasado domingo el encuentro ante el Lleida, que estaba 1-1, el árbitro expulsó con roja directa al portero andaluz Valerio por cometer penalti. El Almería, que había realizado todas las sustituciones permitidas, debía poner a un jugador de campo bajo palos. "¡No! ¡Me pongo yo!", espetó con confianza el lateral izquierdo, Juan de Dios Cervián (Sevilla, 1975). "Como era el capitán y tenía tal seguridad, nadie rechistó. Fue, sin duda, un acto de muchísima valentía", reconoce Flores. El encargado ilerdense de lanzar los penaltis, Arnal, cogió varios pasos de carrerilla, miró al portero y golpeó el esférico hacia su izquierda, a media altura. Justo el lugar que había escogido Cervián para estirarse.

"Tuve suerte, pero tenía muy claro que me iba a tirar hacia ese lado. Todos preferimos lanzarnos hacia alguna dirección", cuenta el futbolista, que insufló así un poco de aire a su equipo en la lucha por no bajar a Segunda División B. Ahora, con el punto obtenido, el Almería está a tres puntos de la zona de descenso.

Balón y botas por Reyes

Cervián, cada día de Reyes, se encontraba un balón reglamentario y unas botas nuevas, así que no le quedó otro remedio que interesarse por el fútbol. Bien lo saben los vecinos del bloque de pisos donde vivía, en el barrio sevillano Palmete Padre Pío. El niño se pasaba todo el día jugando en el patio interior con sus amigos y como no se cansaba nunca decidió inscribirse en el Gorra, equipo que le caía cerca de casa. Era bueno, muy bueno. Tanto, que el Sevilla, siempre atento a los jóvenes valores, le fichó cuando acababa de cumplir los 11 años. Pero por esas fechastambién le interesaba el balonmano y la figura del portero. A ello se aplicó durante años en los recreos del colegio. "Quizás por eso me fijaba en los grandes porteros del fútbol como Iribar y Arconada", reconoce Cervián.

En 1999, tras pasar por todas las categorías inferiores del Sevilla y cuatro años en el filial, abandonó el club. Granada fue su siguiente destino y donde se hizo famoso por primera vez. Fue el 18 de enero de 2001, en la tanda de penaltis de los octavos de final de la Copa del Rey ante el Guadix. Cervián tiró el primer lanzamiento inaugural. Lo hizo igual que Arnal, a la derecha del portero y a media altura. Pero Peramós, el meta del Guadix, lo desvió al larguero. El balón entonces, tras ascender unos cinco metros, cayó a medio metro de la línea de gol y, debido al efecto endiablado por el doble impacto, el cuero entró mansamente en la portería. El Comité de Apelación y la comisión arbitrarial intervinieron ante las reclamaciones del Guadix. Concedieron el gol y la victoria del Granada. Al terminar la campaña, Cervián se marchó al Almería.

Poco se había vuelto a saber de él, hasta el domingo. "Aunque lo tiré mal, creo que tuvo un poco de suerte en el penalti. Pero luego sí que lo hizo bien en varias jugadas", aclaró Arnal. "Espero que no vuelva a suceder algo así, pero ya no sugeriré que se ponga Manolo...", dijo Flores tras felicitarle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de mayo de 2005