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Un taxista retirado y sin ninguna relación con el vecindario

"No mantenía ninguna relación con los vecinos. Era educado, pero no tenía trato con nadie. Se encerraba en su casa, que parece su parapeto. Las contraventanas siempre estaban cerradas y el jardín lo tenía muy descuidado". Ese el retrato que hacen algunos vecinos de César Fernando Ramos Alonso, un taxista retirado hace un año y medio aproximadamente.

Según los vecinos de la zona, César Fernando es un vecino de "toda la vida" de San Lorenzo. Trabajó como fotógrafo en La Lonja. Cuando venían los turistas, se dedicaba a retratarles y luego les vendía las imágenes. Pero el negocio comenzó a flojear cuando las cámaras se popularizaron entre los turistas, por lo que decidió dedicarse al taxi. En la casa de la calle del Pozo de las Nieves (conocidas como casas baratas porque fueron construidas tras la Guerra Civil para la gente sin recursos), llevaba viviendo unos 10 años. Siempre ha estado soltero y no se le ha conocido relación sentimental, según varias conocidas.

Hace un año y medio que vendió el taxi y se jubiló. Desde entonces, tenía poca relación con el resto del vecindario. "Cuando trabajaba, iba y venía todos los días a Madrid", explicaron las conocidas. En el municipio también vive un hermano suyo, que es guía del monasterio del Escorial.

"Excepcional y cariñosa"

Un caso completamente opuesto es el de la mujer fallecida. Ayer sólo se oían palabras de alabanza para Marlene de Block, casada en segundas nupcias con un británico llamado Richard, que estaba muy integrada en el barrio y en las actividades del municipio. Algunos señalaron que trabajaba como decoradora, pero otros vecinos dijeron que ya no trabajaba desde hacía tiempo. Muchos la recuerdan aún paseando a sus dos perros, Magy y Lara. "Llevaba unos cinco o seis años en el barrio y era muy querida por todos. Era excepcional y muy cariñosa", añadía una amiga.

La sobrina de la fallecida, mexicana de procedencia, estudia tercer curso de la ESO en el colegio de la Inmaculada Concepción. Algunas compañeras suyas se acercaron ayer tarde al lugar del crimen. No paraban de llorar por lo que le acaba de pasar a su compañera. "Vivía con sus tíos porque sus padres en México no tenían recursos para mantenerla. Allí tiene una hermana de nueve años", añadieron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de abril de 2005