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MG Rover anuncia 5.000 despidos, el 80% de la plantilla

La retirada de SAIC precipita el desplome del fabricante británico

Los administradores externos de MG Rover anunciaron ayer que este fin de semana enviarán cartas de despido a casi 5.000 de los 6.100 trabajadores en plantilla, más del 80%. El desplome de Rover se ha confirmado después de que la china SAIC comunicara su intención de no reflotar al último fabricante automovilístico genuinamente británico. El cierre casi completo puede dejar en la calle a 20.000 empleados directos e indirectos.

La crisis de Rover tiene una especial relevancia política porque se ha producido cuando faltan menos de tres semanas para que los británicos voten unas elecciones generales. El Gobierno laborista ha centrado su campaña en la buena marcha de la economía, pero el colapso de Rover pone de relieve que se basa en el sector terciario, mientras se descompone la empresa manufacturera.

El primer ministro Tony Blair y el canciller del Exchequer (Tesoro británico), Gordon Brown, cancelaron sus compromisos para viajar de inmediato a Birmingham y anunciar ayudas de 220 millones de euros para facilitar la reconversión de los trabajadores despedidos. Blair suspendió sus actos de campaña en Londres y Brown retrasó un viaje a Washington.

Ian Powell, administrador adjunto de Rover y socio de PricewaterhouseCoopers, anunció los despidos a primera hora de la tarde de ayer. Tras confirmar que el fabricante chino Shangai Automotive Industries Corporation (SAIC) no adquirirá el negocio, añadió: "A la luz de un hecho tan importante hemos llegado a la conclusión de que no es realista la posibilidad de obtener dinero suficiente para seguir financiando el mantenimiento de la plantilla mientras exploramos otras posibilidades".

Coches a medias

Los administradores van a rescindir los contratos de cerca de 5.000 de los 6.1000 trabajadores de Rover y no descartan despidos adicionales en los próximos días. De momento seguirán 600 empleados para ensamblar en la planta de Longbridge los coches que se han quedado a medias desde que la compañía paralizó la cadena de montaje hace una semana. Otros 425 se quedarán trabajando en otras plantas.

MG Rover, vendida hace cinco años por BMW a un grupo de empresarios británicos por 10 libras simbólicas, no ha conseguido desarrollar el nuevo modelo que los expertos creen necesitaba. Los nuevos socios han dilapidado las cuantiosas ayudas que les dejó BMW al marcharse.

Desde hace cerca de seis meses los gestores de MG Rover estaban negociando la entrada de SAIC. Pero el acuerdo ha sido imposible. El motivo expuesto públicamente ha sido las dificultades para que se concretara una garantía del Gobierno británico por cerca de 150 millones de euros para obtener financiación fresca a corto plazo. Pero en el corazón del desistimiento de la firma de Shanghai parece haber pesado sobre todo el temor a que las finanzas de Rover estén peor de lo que esperaban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005