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Cinco años de sanción para el waterpolista que agredió a otro con un bate de béisbol

Orlando Rafael Pez deberá olvidarse del waterpolo. Cinco años es la sanción que deberá cumplir por haber agredido de forma salvaje a un rival, como él jugador de la máxima categoría de este deporte, con el agravante de que la misma se produjo fuera de la piscina y un día después de que mantuviera un pequeño incidente durante un entrenamiento con el jugador al que posteriormente agredió, Borja Hernández. La agresión se produjo el pasado 16 de marzo y el Comité de Competición de la Real Federación Española de Waterpolo hizo oficial su veredicto ayer. Según la resolución, queda probado que Orlando Rafael Pez fue el autor material de la agresión con un bate de béisbol.

Los hechos comenzaron durante un partido de entrenamiento en el que Pez, jugador cubano nacionalizado español que milita en el Club Natación Sant Andreu, mantuvo un enfrentamiento con Borja Hernández, jugador del Atlètic Barceloneta. La discusión, dentro del agua, concluyó con un rifirrafe, pero no pasó a mayores a pesar de que Pez acabó recibiendo un par de puntos de sutura en un labio.

Sin embargo, un día después, Pez esperó a Hernández en la calle, frente a la puerta de acceso a la piscina del Club Natación Barceloneta. Hernández llegó en moto procedente del instituto donde estudia educación física. "Ví el bate que llevaba, reaccioné y aceleré. El primer golpe me tiró de la moto, el segundo me dio en la espalda. El bate se partió", explicó Hernández. El agresor intentó herirle en la cara con el palo astillado, pero el casco le salvó a Borja Hernández de males mayores.

Arrepentido

Días después, Pez, de 25 años, pidió disculpas y alegó que había sido objeto de insultos racistas durante la reyerta que se produjo en el partido de entrenamiento. "Le pedí explicaciones. Sólo le di un golpe, pero estoy arrepentidísimo", afirmó el jugador cubano. Acto seguido, Pez se fue a su club, el Sant Andreu. Allí le esperaban el presidente y el entrenador que, al tener conocimiento de lo sucedido, expulsaron a Pez del equipo y del club, y le conminaron a que acudiera a declarar a la policía.

Hernández, de 20 años, a raíz de la agresión sufrió una fisura de la escápula izquierda y una contractura en la espalda. "Nunca me había visto en una situación semejante. Fue desagradable y espero que no vuelva a suceder una agresión como la que sufrí. El waterpolo es un deporte de contacto pero noble", manifestó pocos días después del suceso Borja Hernández. En la actualidad, el jugador del Atlètic Barceloneta se encuentra de baja por problemas psicológicos. Hernández también presentó una demanda ante la justicia ordinaria por la agresión que sufrió. Pez aseguró ayer que piensa recurrir la sanción, ya que aduce que el hecho sancionado "ocurrió fuera de la piscina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2005