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Reportaje:FÚTBOL | 31ª jornada de Liga: el gran clásico

"¡Olvidaos de Figo!"

Luxemburgo explica que valora al luso, pero que "tiene" que poner a Owen por su buen momento

Desde que fichó por el Madrid, el técnico brasileño Vanderlei Luxemburgo ha cobrado un protagonismo constante. Como las vísperas del gran clásico no podían ser una excepción, ayer confirmó que Figo no entrará en la alineación inicial. Lo justificó alegando que Owen está en una forma tal que impone su presencia ante el Barça. "Miré a Owen jugar con Inglaterra", dijo; "jugar luego en Albacete y entrenarse durante la semana. Me hizo pensar. Y me dije: 'Owen, para mí, tiene que empezar jugando'. Luego, me pregunté: '¿Cómo es mejor el equipo? ¿Con Figo o con Ronaldo?".

La respuesta interior de Luxemburgo no se hizo esperar: Figo, fuera.

La noticia sorprendió al vestuario del Madrid posiblemente más que al propio Figo. En Inglaterra, donde la afición es más reacia a medir otra cosa que no sea el volumen, pocos comprenden que Owen, con 10 goles y 12 titularidades, no juegue en vez de Raúl, que lleva 6 en 24. Como dijo McManaman: "No sé qué más tiene que hacer Michael para entrar en el once".

En Inglaterra el fútbol es una cosa. En el vestuario del Madrid, otra distinta. Aquí no son pocos los jugadores que no comprenden exactamente por qué debe ser Figo el sacrificado y no otro con menos méritos en la pechera. Corren tiempos difíciles y el Madrid es un club en el que cada individuo presenta argumentos particularísimos, demasiadas veces ligados al factor económico. Son pocos los que piensan más en el equipo que en sí mismos y menos aún los que, además de pensar en el grupo, saben jugar. Figo sabe jugar mejor que varios de los que hoy estarán ante el Barça de salida. Pero el fin de su ciclo madridista es un rumor que cobra forma día a día. Ayer, el extremo portugués dejó el entrenamiento con sus viejas gafas tipo Onassis. Tranquilo, como esos hombres que saben que han entrado en la historia. Sereno como si tuviera la certeza de que nadie le podrá juzgar nunca por su falta de coraje.

¿Estuvo la decisión de Luxemburgo más impregnada de la política deportiva del club a largo plazo que de las necesidades inmediatas del equipo? ¿Es la suplencia del luso el preámbulo de su marcha? Ahí no entró el técnico cuando fue interrogado en la conferencia de prensa. "Tengo una razón para hacer este cambio", prosiguió ahora más críptico, "pero no la puedo explicar aquí. ¿Mi comida con el presidente? Respeto muchísimo su opinión, pero las decisiones técnicas son cosa mía".

Además de admitir que había escuchado la opinión de Florentino Pérez y que la respetaba, el entrenador madridista dijo que no ha dado ni dará explicaciones a Figo. "Es normal que un jugador que ha ganado tantos títulos como él se quede enfadado", reconoció, "pero mi decisión no es quitar a Figo, sino poner a Owen. Con Figo no he hablado. No tengo nada que explicarle. Mi función es poner y quitar jugadores, no dar explicaciones. Así como no le explico a Owen por qué juega, tampoco tengo que decirle a Figo por qué no lo hace".

"A mí no me preocupa si mis decisiones afectan o no afectan a los galácticos o no galácticos", refunfuñó Luxemburgo; "mi trabajo es hacer lo mejor para el club. ¡Olvidaos de Figo! Mi preocupación no es que Figo debe ir al banquillo. Es que Owen debe jugar. Y, como no puedo jugar con doce, juego sin Figo. No se puede afrontar una competición con once. Se necesita toda la plantilla. Tenemos que dejar de pensar en nosotros mismos para pensar en el grupo".

No se sabe si Owen piensa más en el grupo que en su propio prestigio. Lo cierto es que el delantero inglés está convencido de que ha metido suficientes goles para creer firmemente que su titularidad es la consecuencia justa. Esta semana declaró a la revista Shoot que, si se viera "forzado" a dejar el Madrid, no tendría "inconveniente" en regresar al Liverpool, su club de origen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2005