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Crónica:BALONCESTO | Cuartos de final de la Euroliga

El Tau se exhibió en Treviso

Base, alero y pívot. Calderón, Macijauskas y Scola. Cuando un equipo tiene su tripleta mágica cubriendo a la perfección estas tres posiciones, es casi seguro que nos encontramos ante un gran equipo de baloncesto. Con estos tres talentos en ebullición, el Tau pasó por encima, en sentido literal, de la Benneton y se coloca a una victoria de la Final a Cuatro. Fue toda una exhibición, increíble por momentos, pues pocas veces se ha visto a un colectivo tan cerca de la perfección.

Cuando llegan los partidos con mayúsculas, es lógico que los equipos se encomienden a sus estrellas. Tres tiene el Tau y los tres hicieron honor a su fama. Primero fue Luis Scola, que hizo de Jordan. Hubo muchas cosas en su actuación durante el primer tiempo que recordaron, salvando las lógicas distancias, el dominio que ejercía sobre los partidos el mejor jugador de la historia. El martilleo constante de la canasta, la imposibilidad del contrario en encontrar remedio al diluvio que le estaba cayendo, en definitiva, el convertir el partido en un monólogo donde sólo había ojos para este pedazo de jugador al que le quedan dos siestas por estos parajes, y una si sigue exhibiéndose como lo está haciendo en esta temporada. El argentino es todo un talento que combina cualidades técnicas con una maravillosa intuición para colocarse en el sitio correcto en el momento justo.

BENETTON 59 - TAU 98

Benetton: Bulleri (8), Garnett (13), Siskauskas (5), Goree (11), Marconato (6) -cinco inicial-; Morlende (1), Soragna (3), Beard (7), Bargnani (5) y Bluthenthal (0).

Tau Cerámica: Prigioni (5), Macijauskas (21), Vidal (6), Kornel David (8), Scola (34) -cinco inicial-; Calderón (12), Hansen (7), Splitter (3), Betts (2) y Gabini (0).

Árbitros: Radonjic (Francia), Pitsilkas (Grecia) y Ankarali (Turquía).

Primer encuentro de la serie de cuartos de final de la Euroliga. Unos 4.600 espectadores en el Palaverde.

Aprovechando una de las jugadas básicas del baloncesto, bloqueo y continuación, Scola se puso las botas. A pesar de su aparente sencillez, el recurso táctico no parecía tener antídoto en el equipo italiano. No es de extrañar. Stockton y Malone se pasaron década y media volviendo locos a los mejores equipos del mundo. Un detalle numérico contundente. Cuando Scola comete la segunda falta y se va por primera vez al banquillo a falta de tres minutos para el descanso, el argentino había logrado 24 puntos (32-45). A esa altura del encuentro, Calderón había ya demostrado que la electricidad con la que puede jugar es de alto voltaje y lo poco que no protagonizaba Scola lo completaba con entradas escalofriantes un jugador que no para de crecer.

Pero como siempre que te enfrentas a un equipo italiano, quedaba la duda de si tamaño acierto no se había producido demasiado pronto. Y entonces apareció Macijauskas. Cuando entra en ignición es lo más parecido a una bomba atómica. Si la Benneton estaba tocada, el lituano terminó por hacerle pedazos con sus lanzamientos.

Viendo cómo se estaba poniendo el asunto, los italianos claudicaron, lo que no hizo asomar la piedad en el Tau, que se fue hasta una diferencia final nunca vista. Fue todo un puñetazo en la mesa que ha puesto del revés una serie que mañana en Vitoria puede catapultar al Tau a un Final a Cuatro que lleva años mereciendo.

Otros resultados: Maccabi (isr.), 88; Scavolini (Ita.), 60. CSKA Moscú (Rus.), 88; Ulker (Tur.), 74.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2005