OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Grúa-trampa

Nadie pone en duda que el servicio de retirada de coches que obstruyen la circulación o la salida de vehículos por parte de la grúa municipal es fundamental en una ciudad colapsada por el tráfico. Lo que ya no está tan claro, y el concejal de Tráfico del Ayuntamiento debería explicarlo, es si existe un uso racionalizado del mismo o se deriva en la retirada cómoda, el clientelismo y el abuso. Vean si no un ejemplo: las cinco de la tarde en una calle de Granada sin salida con acceso a un solo edificio y dos salidas de vehículos. En el periodo desde las cinco menos cinco y las cinco y cinco (10 minutos) no ha pasado ni un solo vehículo en dirección al edificio ni nadie ha utilizado las salidas, pero hay una puerta de colegio con niños pequeños realizando actividades extraescolares, y en esa puerta aparcan varios vehículos de madres a la espera de recoger a sus hijos. Las madres están junto a los coches, que no estorban el paso, pero hay un momento en que deben entrar a recoger a sus pequeñitos, que no saben salir solos. Ése es el momento ideal para que la grúa municipal aparezca y, aprovechando la tranquilidad de la plaza, se lleve el vehículo que le quede más a mano (no el que más estorba) y salga pitando antes de que el conductor regrese con su hijo. Es el momento de saber si el servicio de grúa trabaja a comisión, porque si es así calles como ésta son una auténtica delicia para forrarse.

La cosa no sería sospechosa si no se viniera repitiendo. Que sí, que hay que retirar vehículos mal aparcados, pero por favor, ¿por qué desperdiciamos la grúa contra unos padres que estorban (levemente) durante unos minutos mientras se dispara el colapso de nuestras céntricas calles? Creo que el concejal de tráfico del Ayuntamiento de Granada debería corregirme si me equivoco, y no limitarse a esperar cómodamente a que vengan las próximas elecciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de marzo de 2005.