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Lluís Pasqual revisa la gran metáfora de Koltès en 'Roberto Zucco'

El director estrena con el CDN en el María Guerrero de Madrid

Lluís Pasqual, uno de los directores teatrales españoles de más prestigio y proyección internacional, vuelve al teatro María Guerrero de Madrid, sede del Centro Dramático Nacional (CDN) que él dirigió de 1983 a 1989, con una de las grandes tragedias del teatro contemporáneo: Roberto Zucco, de Bernard-Marie Koltès, que monta por tercera vez y en la que el autor habla del mundo como una cárcel.

Lo dice el propio Lluís Pasqual. "Es un reencuentro: con gente a la que quiero y trabajé en mis inicios, con una obra que ha marcado mi carrera y con un teatro perfecto en el que se está como en el útero materno", aseguró sobre su nueva aventura, a la que le empujó el director del CDN, Gerardo Vera, quien le propuso volver a la que fue su casa durante años con una obra terriblemente contemporánea.

Es un texto que ya abordó en Barcelona, en 1993, en el Teatre Lliure, organismo del que fue cofundador en 1976; después en 1995 en San Petersburgo en un teatro público. Ahora en Madrid: "Vera ha apostado por un teatro de compromiso", dice Pasqual, quien también fue director del Odéon-Théâtre de l'Europe en París de 1990 a 1996.

Cuenta que en las tres ocasiones ha hecho cosas muy diferentes, pero siempre ha podido abordar el proyecto porque tenía al actor idóneo -"encontrado siempre en audiciones"-, para interpretar a Zucco, un asesino en serie sin escrúpulos del que Koltés se sirvió para plantear una gran metáfora: el mundo como cárcel de la que uno no puede escapar.

"Desde la primera lectura, la obra me fascinó, es un gran poema en el que hay que meterse en la respiración del autor para comprender la fascinación que le produjo el verdadero Zucco, un criminal del que supo por un cartel del metro parisino y reconstruyó su vida", señala el director, que compara a Zucco con Hamlet: "Ambos están en una permanente búsqueda de la verdad".

Quizá la misma que persiguió el propio Koltès, un autor que a pesar de morir con 41 años, en 1989 consiguió hacerse oír con nitidez en la escena internacional con obras que montaron grandes de la escena como Peter Stein y, sobre todo, Patrice Chéreau.

Roberto Zucco fue su obra póstuma. La escribió cuando ya sabía que el sida que padecía estaba muy avanzado. "No juzga a Zucco, por lo que los demás tampoco debemos hacerlo. Sólo deja claro que todos somos capaces de matar, no es un héroe ni un antihéroe, sólo un hombre al que le atrae la belleza del mal", señala Pasqual, que ha contado, como en todos los montajes de esta obra, con el escenógrafo y figurinista Frederic Amat y con 25 actores, entre los que se encuentran Iván Hermés, en el papel de Zucco; María Asquerino, Cesáreo Estébanez, Walter Vidarte, Mercedes Sampietro, Carmen Machi, Aida Folch y Teresa Lozano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2005