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Las obras serán vigiladas con cámaras desde otros edificios

La situación del Windsor, cuya altura reduce las posibilidades de acceder a él, ha provocado que la dirección de las obras de demolición haya introducido dos novedades en este tipo de procesos, según explicó ayer el jefe del Departamento de Control de la Edificación, Emilio García de Burgos, que coordina los trabajos: un sistema audiovisual y procesos matemáticos de reproducción.

Por un lado, las operaciones serán vigiladas "en todo momento por cámaras de seguridad" controladas desde dos centralitas. García de Burgos explicó que habrá una cámara en cada grúa y otra en la cabina o incluso el casco del operario que esté dirigiéndola. Además, van a ser instaladas al menos dos que dispongan de zoom en el edificio de Seguros Estrella, para que proporcionen una perspectiva desde ese ángulo.

Otra cámara estará en las instalaciones de El Corte Inglés y, por último, habrá una en la torre Picasso, para poder vigilar los trabajos desde arriba. "Todo estará centralizado, para que podamos ir controlando los trabajos e ir modificando actuaciones en función de lo que veamos", explicó el coordinador del plan de demolición.

La complejidad de los trabajos es tal que incluso las condiciones meteorológicas podrían influir en el cumplimiento de los plazos. "Si hay un fuerte viento, eso podría hacer que se interrumpieran las obras", advirtió García de Burgos.

Procesos matemáticos

Por eso, el equipo técnico también ha introducido un sistema de procesos matemáticos de reproducción de la situación, para poder analizar desde la teoría las posibles incidencias. "Permiten recrear la estructura del edificio como era originalmente, y a ese modelo se le somete a un proceso virtual de fuego, que es una referencia de lo que ocurre posteriormente, lo que sirve para establecer las cautelas", explicó el arquitecto Carlos Molina.

A ese modelo se le han eliminado las partes destruidas por el fuego y se le han incluido las cargas de los escombros, con el fin de saber cómo se puede comportar la estructura a medida que se vayan retirando los materiales. "El proceso va a permitir que, al ir cortando los trozos del forjado, el modelo nos vaya diciendo por dónde debemos continuar", agregó.

La explicación que manejan los técnicos es que la estructura ha aguantado muy bien gracias al refuerzo de hormigón. "En la zona superior, el perímetro era metálico y por eso ha tenido una resistencia menor al fuego", añadió Molina. Sin embargo, al enfriarse la estructura, los pilares metálicos recuperaron su posición -"sobre todo en la planta novena"- y por eso no se colapsó el edificio. "El conjunto del edificio es estable, pero no descartamos colapsos parciales que puedan arrastrar a otras zonas", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2005