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Pessarrodona desmonta tópicos sobre Rodoreda en una biografía

"Vemos como en la vida de Mercè Rodoreda sobresalen dos dramas: la Guerra Civil y una historia amorosa que la marcaría para siempre", afirmó ayer la escritora Ana María Moix en la presentación de Mercè Rodoreda i el seu temps (Rosa dels Vents), un retrato biográfico de la autora de La plaça del Diamant a cargo de la poetisa Marta Pessarrodona (Terrassa, 1941). "Es un libro de autor, inserto en la tradición anglosajona, no una biografía oficial", añadió el crítico literario Sam Abrams.

Pessarrodona conoció a Rodoreda en su época de editora de Edhasa, sello en el que aparecieron varias traducciones castellanas de sus obras. El trato habitual las convirtió en amigas. El 13 de abril de 1983 la gran escritora catalana fallecía víctima de un cáncer hepático en la clínica Muñoz de Girona. Pessarrodona fue de las pocas personas que le acompañaron en su agonía. "Aunque han aparecido otras biografías, nadie me ha preguntado nada. Sin embargo, me siento testigo. Como no me preguntan, he decidido explicarlo. No es un libro filológico, me dirijo al lector corriente", dijo la poetisa.

El resultado: un perfil rotundo que desmiente tópicos sobre la autora de Mirall trencat. Por ejemplo, el desinterés de Rodoreda por el mundillo literario catalán tras su regreso del exilio. O su altivez, que no era más que timidez patológica, según Pessarrodona. "No tenía un pelo de tonta y, además, era muy generosa. No era espabilada, sino inteligente".

Romance adúltero

Muchas de las páginas del libro se adentran en la relación adúltera que Rodoreda mantuvo con el marido de Monserrat Trabal, Armand Obiols. Su amor les supuso el rechazo de buena parte del exilio catalán afincado en Francia. Algunos se negaban a compartir mesa con ella. El romance sería el inicio de una leyenda negra que perseguiría siempre a la autora de Aloma. "La consigna de que era una puta que rompió el matrimonio entre Obiols y Trabal duró toda su vida. Por eso no le dieron el recién creado Premio Sant Jordi cuando presentó una versión de La plaça del Diamant", señaló Moix.

Entre la documentación escasamente conocida, recuperada ahora por la autora, destaca la correspondencia con Carles Riba. Pessarrodona reivindica también el trabajo periodístico de Rodoreda, anterior a la Guerra Civil española, y su maestría en el relato breve. En su escritura rehúye el academicismo y opta por una descripción cercana. "La autora demuestra una gran pasión por Rodoreda. Para ella, es la Virginia Woolf o la Doris Lessing catalana", destacó Abrams.

Familia e instituciones culturales autonómicas no salen muy bien paradas en la biografía. Pessarrodona recuerda que los gastos de Rodoreda en el hospital donde falleció los pago su amiga Carme Manrubia. "Después de todo lo que le había hecho el mundillo cultural catalán, era normal su silencio. La llegaron a acusar de haber abandonado a su hijo. Es tremendo que se metieran en asuntos tan personales", lamentó Moix.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de febrero de 2005