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Lola Herrera: "La liberación ha llegado, tengo a Mario en el frigorífico"

Lola Herrera y Natalia Dicenta no han tenido ninguna dificultad a la hora de compartir escenario, algo que hacen por tercera vez: "Cuando uno se pone a trabajar te olvidas del parentesco", dice Lola, a lo que añade su hija: "Hay algo que flota por encima de nosotras que es una gran protección, pero la verdad es que se da entre todos nosotros, porque aquí se tocan cosas muy comprometidas, muy tremendas y muy dolorosas; nuestros personajes han desaprendido el mundo de los afectos y eso afecta", dice la actriz.

"Aquí ocurren cosas que pasan en la vida y que las madres podemos conocer mejor porque hemos vivido más años", dice Herrera. Lo que ambas tienen claro es que eso de "somos muy amigas y todo es divino y maravilloso" no están dispuestas a decirlo. "Somos madre e hija, y ya veníamos con ello al montaje", dice rotundamente Herrera, y Dicenta: "Es una relación normal que viene en los manuales de psicología".

Lola Herrera, a menudo risueña e incluso hilarante, se pone seria para decir algo que para ella está siendo de una gran importancia. "Lo mejor que me ha pasado en la recta final de mi trabajo y de mi vida es haberme encontrado con él", afirma señalando a Plaza, "ha sido un premio que me ha dado esta profesión, porque no hay mayor regalo que a los 70 años [va a cumplirlos en junio] alguien te enseñe tantas cosas".Dicenta y Álvarez-Novoa toman casi atropelladamente la palabra para seguir alabando a Plaza, quien se esconde dentro de su propio jersey susurrando: "Esto es muy violento". El actor dice que en cine un plano corto resuelve matizar un sentimiento: "En teatro no es así, y la gran aportación de Plaza es que no deja pasar ni una sola palabra sin sentido. Lo que no se dice está flotando, es sabio este Plaza, consigue primeros planos, como ocurre en una peli, pero estamos en un gran plano y podemos ver todo".

Lola Herrera ha estado compaginando los ensayos con funciones de Cinco horas con Mario, que había comprometido previamente. El monólogo, basado en la novela de Miguel Delibes, que representa, con descansos, desde hace 25 años y que ha hecho que en más de una ocasión haya repetido que estaba cansada de estar sola en el escenario. Al final es Solas lo que le posibilita compartir la escena con nueve compañeros, entre los que están Idilio Cardoso, Aníbal Solto, Eduardo Velasco, Chema del Barco, Marga Martínez, Marina Hernández y Darío Galo. La actriz guarda silencio unos segundos y dice tajante: "La liberación ha llegado, tengo a Mario en un frigorífico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de febrero de 2005