Rusia recortará el poder de los órganos fiscales por el 'caso Yukos'

El caso Yukos y su repercusión negativa en los ánimos de los inversores extranjeros y nacionales han hecho que el equipo de economistas liberales del Gobierno ruso elaborara una reforma para poner límites a los órganos fiscales, que hoy gozan de amplias facultades y que son utilizados en muchos casos por determinados grupos para apoderarse de empresas, eliminar la competencia o simplemente obtener dinero. Baste decir que el clima inversor negativo que se impuso en Rusia el año pasado disparó la fuga de capitales en más de un 400%.

La reforma, que ya cuenta con la aprobación del presidente Vladímir Putin, contempla una serie de medidas que recortan los poderes de los órganos fiscales. Así, cuando la suma de impuestos que exigen las autoridades tributarias sobrepase cierto nivel -que será determinado más adelante-, se necesitará una auditoría de la instancia superior; además, se reducirá el número de documentos que el contribuyente debe presentar en el marco de las revisiones que realizan los órganos fiscales. Éstos ya no podrán exigir otros que no estén en la lista que se elaborará.

Revisiones tributarias

Asimismo, se limitarán los plazos de las revisiones tributarias, para que no puedan ser suspendidas o prolongadas por tiempo indefinido. También se reducirán sustancialmente los motivos por los cuales pueden realizarse nuevas revisiones tributarias. Precisamente las revisiones fiscales realizadas en Yukos fueron las que hundieron a la petrolera del encarcelado Mijaíl Jodorkovski.

En caso de que el contribuyente no esté de acuerdo con el resultado de las revisiones de los impuestos pagados, podrá recurrir a unos departamentos especiales de auditoría, que se crearán en el marco de los órganos fiscales.

Todas estas medidas fueron explicadas por el ministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, a un selecto grupo de inversores durante la conferencia El papel de Rusia en la economía mundial, realizada por la Economist Corporate Network en Moscú.

Kudrin nombró tres razones por las que ha empeorado el clima inversor en Rusia: la amenaza terrorista, la disminución del ritmo de las reformas económicas y el caso Yukos.

Según cifras del Banco Central, en 2004 los empresarios privados sacaron del país 7.800 millones de dólares (5.967 millones de euros), frente a 1.900 millones en 2003. Pero el asesor económico presidencial Andréi Ilariónov considera que la fuga de capitales fue en realidad muchísimo mayor, en torno a los 27.000 millones (20.655 millones de euros).

El volumen de inversiones extranjeras en Rusia disminuyó en 2004, según Kudrin, a 6.600 millones de dólares (5.049 millones de euros), frente a 7.500 en 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de febrero de 2005.

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