Reportaje:

Al colegio, entre frutas y verduras

Los bomberos advierten de que un mercadillo les corta el paso para llegar a un colegio de Orihuela en caso de incendio

Cada martes la historia se repite. Los 380 alumnos del colegio Oleza de Orihuela y su profesorado sufren las molestias, ruidos y olores que genera el mercadillo ambulante que se instala en la calles que lo circundan, y que bloquea el principal acceso al centro educativo. Los padres han denunciado ante el Síndic de Greuges y el Defensor del Pueblo esta situación y los bomberos reconocen en un informe que los accesos al colegio "quedan inutilizados" los días de mercado.

Los padres han denunciado reiteradamente la situación ante el Ayuntamiento de Orihuela y algunos de ellos, desde esta semana pasada y como medida de presión, han decidido no llevar a sus hijos de educación infantil a la escuela.

250 familias de Orihuela están hartas de sufrir cada martes las molestias que provoca el mercadillo. Para poder acceder al centro educativo los niños deben sortear los camiones de carga y descarga de las frutas y hortalizas y soportar el ruido y los olores que genera. "Hay un problema de suciedad evidente, además del peligro que comportan las furgonetas y camiones cargando y descargando el género", denuncia el presidente de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), Rafael Cubel, que añade el riesgo para la seguridad que comporta el mercadillo.

"En caso de ocurrir una contingencia que requiera la actuación de los servicios de emergencia no podríamos acceder a las instalaciones del colegio", indica un informe de los bomberos.

Los padres han mantenido diversas reuniones con el alcalde sin que se haya adoptado una solución satisfactoria para los afectados. "Nos da la impresión de que prima más el tema económico que la seguridad de nuestros hijos", resume el portavoz. Según el AMPA un 33% de los padres estarían dispuestos a secundar medidas de presión, como por ejemplo dejar de llevar a sus hijos al colegio los martes por la mañana; sin embargo todavía no se ha generalizado esta medida, ya que la escolarización es obligatoria y podría tener consecuencias disciplinarias para los alumnos el absentismo continuado. El colegio, que recientemente cumplió los 25 años de historia, lleva años conviviendo con este mercadillo y sufriendo las molestias que genera. Tanto el Síndic de Greuges como el defensor del Pueblo han iniciado sendas investigaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de febrero de 2005.

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