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EL LIBRO DE LA SEMANA

Vivir para cantarlo

EN LOS ÚLTIMOS meses han aparecido varios muy buenos libros sobre Bob Dylan. Entre ellos están Dylan's Visions of Sin de Christopher Ricks, Simple Twist of Fate de Andy Gill y Kenin Odegard, el tercer volumen de la serie Bob Dylan Performing Artist de Paul Williams (el primero acaba de ser editado en Ma Non Troppo como Bob Dylan: años de juventud), Keys to the Rain: The Definitive Bob Dylan Encyclopedia de Oliver Trager, Chimes of Freedom: The Politics of Bob Dylan's Art de Mike Maqusee, y Studio A: The Bob Dylan Reader, reuniendo texto de Greil Marcus, Bono, Allen Ginsberg, Johnny Cash, Sam Shepard, Bruce Springsteen, Joyce Carol Oates y Rick Moody, entre otros. Pero todo esto se desvanece en el aire ante la primera entrega de Crónicas.

A los pocos días de su lanzamiento el pasado octubre, Crónicas probó ser no sólo un formidable éxito de ventas (el audio-book fue grabado por Sean Penn y es una lástima que Dylan no se hubiera hecho cargo, porque esa voz es la única voz posible para esta historia), sino, además, un unánime suceso literario que lo ha consagrado como a uno de los cinco finalistas a competir por el National Critics Award el próximo 25 de febrero. Crónicas fue definido en medios prestigiosos como "el equivalente rock de los diarios privados de William Shakespeare", "la más extraordinaria e íntima autobiografía jamás escrita por una leyenda del siglo XX" y comparado con las memoirs de Jack Kerouac y Marcel Proust.

En una reciente entrevista, Dylan dijo: "Yo estoy acostumbrado a escribir canciones. Y ya sabes: a las canciones puedes llenarlas de simbolismo y metáforas. Pero cuando te metes a escribir un libro como éste, la gracia y el desafío están en contar la verdad de modo que no deje lugar a dudas ni pueda ser malinterpretada... Aunque tengo que decirlo: lo tremendo de meterse en un libro es que uno deja de vivir mientras lo escribe. ¿Cómo es que le dicen? ¿Espléndido aislamiento? A mí no me pareció nada espléndido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de febrero de 2005