CiU acusa a Mieras de hacer una política cultural "españolista"

La consejera de Cultura reafirma su apoyo a la creación catalana

Pocas novedades explicó ayer la consejera de Cultura, Caterina Mieras, ante la comisión de política cultural del Parlament. Recibió la felicitación de todos los grupos en algunos aspectos, como el éxito de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la inauguración del MNAC, pero ERC e IC le pidieron más celeridad en sus actuaciones, y CiU la acusó de realizar una política cultural "españolista".

"El ministro Jordi Sevilla ha dicho que España tiene un programa español para Cataluña; tenemos que decirle que no nos hace falta porque ya lo está haciendo el Departamento de Cultura". Así concluyó la diputada convergente Carme Laura Gil su intervención en el marco de la comisión. Antes había criticado a Ferran Bello, director del Centro de Promoción de la Cultura Popular, por realizar algunos discursos oficiales en castellano y acoger en el centro a entidades de cultura de tradición no catalana, y también al director del Instituto de Catalán de Industrias Culturales, Xavier Marcé, por haber dicho que las ayudas a las industrias no dependerán sólo de que realicen productos en catalán. También mostró la oposición de su grupo a la entrada del Ministerio de Cultura en el patronato del MNAC.

Ningún otro portavoz parlamentario se sumó a estas críticas. El PP las mencionó en positivo y ERC e IC, que valoraron la gestión, apuntaron la necesidad de que aumente la velocidad de los cambios en política cultural.El portavoz del PSC, Francesc Xavier Boya, afirmó: "El Gobierno representa la cultura plural y queremos que se siga en esta línea. Después de 23 años de páramo cultural, pensamos que la cultura ha dejado de ser la expresión ideológica de una determinada manera de entender el país".

La pasada crisis en el Institut Ramon Llull, que provocó la salida del Gobierno balear, ocupó parte de las intervenciones. El PP acusó al Gobierno catalán de haber actuado con prepotencia y Mieras explicó que el problema surgió ante las diferentes visiones, "igualmente legítimas", que tenían ambos gobiernos respecto a la necesidad de impulsar la presencia catalana en la feria de Guadalajara, sobre la que, indicó, el Gobierno balear ha anunciado que no piensa aportar la parte del presupuesto a la que se comprometió.

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