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Batasuna desafía al Estado y se presenta a las elecciones vascas con sus líderes más conocidos

La formación ilegalizada renuncia al subterfugio de proponer candidatos sin antecedentes

Batasuna anunció ayer que se presentará a las próximas elecciones autonómicas con sus propios dirigentes como candidatos, sin tratar de sortear su ilegalización como lo hizo en las anteriores convocatorias electorales desde que está vigente la Ley de Partidos. Arnaldo Otegi, Jone Goirizelaia y Rakel Peña encabezarán sus candidaturas por Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, respectivamente. Batasuna desafía así al Gobierno central y al de Vitoria, a cuya responsabilidad apela afirmando que su presencia en estos comicios "no es ninguna contrapartida y sí una exigencia democrática".

El partido ilegalizado despejó ayer las especulaciones sobre la posibilidad de que intentara evitar en los comicios del 17 de abril la pérdida de la única representación institucional que mantiene (el Parlamento vasco) con unas candidaturas más o o menos limpias, poniendo a prueba al Gobierno socialista. Por el contrario, la formación radical volvió a lanzar la pelota al tejado del PSOE y del PNV, a cuya responsabilidad apeló Arnaldo Otegi, al anunciar que las candidaturas en los tres territorios de la comunidad autónoma las encabezarán los tres dirigentes citados, actualmente parlamentarios.

En una rueda de prensa ofrecida en su sede de San Sebastián, Otegi se refirió a la propuesta de pacificación presentada en noviembre en el donostiarra velódromo de Anoeta para recordar tanto al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como al del lehendakari, Juan José Ibarretxe, que la formación que él representa es "un interlocutor legitimado y absolutamente necesario" para abordar el proceso de superación del conflicto que se debe iniciar en la próxima legislatura.

Por eso, les recordó que la presencia de la izquierda abertzale en el Parlamento que salga elegido en estos comicios autonómicos no constituye ninguna "contrapartida" -en alusión a la petición de que reclame una tregua definitiva a ETA o una condena de su activida- y sí una "exigencia democrática".

"Batasuna tiene que tener todos sus derechos civiles y políticos reconocidos", insistió en dos ocasiones de su discurso Otegi refiriéndose al Gobierno socialista, con el que ha mantenido contactos oficiosos de cara a poner fin a la violencia. Y le advirtió también de que en el camino de "la represión tendrán enfrente a la izquierda abertzale".

"Comicios antidemocráticos"

A Ibarretxe le exigió que no convoque elecciones mientras no esté asegurada la presencia de Batasuna. De lo contrario, insistió, deberá explicar en qué va a contribuir "un Parlamento antidemocrático surgido de unas elecciones antidemocráticas" a la búsqueda de soluciones al conflicto.

Batasuna ha renunciado en esta ocasión a fórmulas alternativas como la presentación de listas blancas, integradas por personas sin antecedentes en el mundo radical, para eludir la Ley de Partidos. Este procedimiento lo intentaron en los comicios municipales y forales así como los europeos, aunque en ningún caso lograron pasar el filtro del Tribunal Supremo y, en última instancia, del Constitucional, en aplicación de la Ley de Partidos.

El anuncio de Batasuna provocó diversas reacciones. El portavoz del PSE-EE, Rodolfo Ares, adelantó que la presencia de Batasuna no va a ser posible por lo que con su actitud sólo tratan de "seguir trasladando a los demás exigencias que ellos no quieren cumplir". El presidente del PP de Alava y alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, se mostró también convencido de que Batasuna no participará.

El presidente del PNV de Vizcaya, Iñigo Urkullu, les emplazó, dentro de su apuesta por las vías políticas, "no ya a condenar a ETA, sino a que digan claramente que ETA debe desaparecer". Y la presidenta de EA, Begoña Errazti, dijo que la responsabilidad de la presencia de Batasuna la tiene el PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de febrero de 2005