FÚTBOL | El retorno final a casa de un ídolo

Las estrellas son los elefantes

El regreso de ilustres veteranos marca el Torneo Clausura

¿Se puede alzar la carpa de un circo sin magos, ni malabaristas, ni arriesgados trapecistas? Las luces de la marquesina se encienden y no hay nombres nuevos en el cartel de un espectáculo que los organizadores presentan como "el apasionante torneo Clausura" de la Liga argentina, que dio comienzo el viernes pasado. Los viejos elefantes que lideran las plantillas alzan orgullosamente la trompa para saludar al público en su último paseo de despedida. El Negro Cáceres, 36 años, ex defensa del Celta regresa ahora al Independiente de Avellaneda. El Cholo Simeone, casi 35 años, al Racing. José Chamot, 36, al Rosario Central del que se fue hace más de diez años.

En el torneo pasado, el campeón, Newell's logró recuperar para el fútbol al imprevisible Burrito Ortega, 30 años, que se había retirado de la actividad. Ahora, Leonel Gancedo, 34, inactivo desde que regresó de España hace seis meses, se sumó a la plantilla del Huracán. Y siguen las firmas, como las de Martín Palermo, 32, el goleador que fracasó en España y encontró refugio nuevamente en el Boca, o Andrés Guglienminpietro, llamado sencillamente Guli, que recaló también en el Boca después de pasar por el Inter y el Milán.

Fracaso en Rusia

Por otra parte, los pibes se enteran de verdad adónde les llevan cuando ya no tienen oportunidad de arrepentirse. Los primeros legionarios que aceptaron marcharse al fútbol ruso hacen oír sus lamentos. El goleador Fernando Cavenaghi y el media punta Montenegro, titulares en el River que ganó el pasado torneo Clausura, admiten que "es muy difícil adaptarse" al idioma, el estilo de juego, el frío. Y extrañan "todo". El Chipi Antonio Barijho, ex delantero del Boca, fue el primero en renunciar al Saturn de Rusia para incorporarse al modesto Banfield y, al llegar, explicó así sus razones: "Volví porque no aguantaba más. Pasaban cosas anormales. Había 40 jugadores, veinte del club y veinte a prueba. Te citaban a entrenar a las once de la mañana y comenzábamos a la una y media. Todo variaba mucho, según si ganábamos o perdíamos. El entrenador no existía. El traductor un día traducía y al otro no. En el último mes los jugadores, mis compañeros, se liaban a puñetazos por cualquier roce. No podía seguir así, prefiero ganar mucho menos pero jugar y estar tranquilo acá, con mi familia".

Eso es todo. Pocas esperanzas quedan aquí. Carlos Tévez, 20 años, delantero del Boca, goleador del equipo argentino que ganó la medalla de oro en los Juegos de Atenas, juega ahora en el Corinthians de Brasil. Por seis meses más siguen en el River los centrocampistas Javier Mascherano, 20 años, y Lucho González, 24. Es cierto también que siempre hay pibes como Fernando Gago, 19 años, centrocampista del Boca, listos ya para la consagración. Pero no tantos como la ilusión de los aficionados se merece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de febrero de 2005.

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