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Es Lula, no un fantasma

RÍO DE JANEIRO

En una jira por el noroeste pobre del país, el presidente Lula, después de visitar Surubim en Pernambuco, emprendió viaje a Caruaru para realizar una inauguración dentro de la campaña "Sonríe, Brasil". Fue en helicóptero y tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en pleno campo, en la aldea de Toritama. Para llegar hasta la carretera, Lula fue caminando por el campo. La gente del lugar no se lo podía creer. Un nativo que iba en coche se paró y llamó por el móvil a su hermana: "Estoy viendo a Lula", gritó. La hermana debió reírse incrédula. Entonces Lula tomó el teléfono y la tranquilizó, que era él, no un fantasma. Pero ni por esas. No se lo creyó. Quienes salieron ganando fue un enjambre de niños que enseguida rodeó al presidente, quien pidió a su séquito y a los cuatro ministros que lo acompañaban que les diesen a los niños lo que les habían preparando para la merienda presidencial. A uno de los niños, Lula le preguntó si iba a la escuela. El niño, sincero, le dijo que no. Lula, con la cara arrugada, llamó al ministro de Educación, Tarso Genro, que lo acompañaba y le soltó: "Esto no se puede tolerar, ministro".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de febrero de 2005