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CARTAS AL DIRECTOR

Polonia y el Holocausto

Me sorprende muchísimo la carta de Grzegorz Gauden, redactor jefe de la revista Rzeczpospolita, reivindicando el papel salvador de los polacos durante el Holocausto judío de la II Guerra Mundial.

Si hay algo que destacan unánimemente todos los historiadores es que la Shoáh tuvo en Polonia su marco ideal gracias al notable antisemitismo del pueblo polaco.

No sé si es elegante o políticamente correcto recordarlo, pero los polacos, a menudo, liquidaban judíos con la misma alegría que los nazis.

Fue muy frecuente que los judíos que lograban escapar fueran denunciados por los polacos para robarles (a veces no los denunciaban, los mataban ellos mismos), y los testimonios en este sentido son tan abundantes y abrumadores que me sorprende el papel que trata de asignar a sus compatriotas el señor Gauden.

Me viene a la cabeza -como ejemplo revelador- la historia de Leon Feldhandler, uno de los líderes de la insurrección del campo de exterminio de Sobibor. Liberada ya Polonia, Feldhandler volvió a su pueblo, en Polonia, para encontrarse con un pogromo que logró lo que no habían conseguido los alemanes: lo mataron a sangre fría, a él y a otras decenas de judíos.

Insisto, todo esto con Polonia liberada. Por tanto, parece que las medallas que el señor Gauden se quiere colocar no están en su sitio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2005