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Everest del balonmano español

La selección de Pastor arrasa a Croacia en la final (40-34) y se proclama campeona del mundo por primera vez

Robert Álvarez

Con la autoridad de los equipos que han dejado huella a través de los años, el balonmano español conquistó ayer el título mundial en la ciudad tunecina de Rades. Jamás había acariciado siquiera una gesta de tal calibre porque jamás, tampoco, fue más allá de las semifinales a pesar de que durante los últimos años contó con magníficos entrenadores y jugadores, los mismos que se baten el cobre en la mejor Liga del mundo. Metieron a España en la concurridísima élite de este deporte y brillaron en grandes citas, ganando medallas de bronce en los Juegos Olímpicos en 1996 y 2000 y de plata y bronce en los Europeos en 1996, 1998 y 2000, pero jamás tocaron el oro.

Ante un rival con un cartel inmejorable como Croacia, campeón olímpico y mundial y repleto de jugadores de primerísimo nivel, España cuajó un partido inconmensurable. Su juego anonadó al equipo croata, reducido a mero figurante durante casi todo el encuentro. Tan sólo consiguió maquillar el marcador (40-34) cuando España, que acumuló una ventaja de 13 goles a poco para el final, empezó a paladear el mayor éxito de su historia.

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Precisamente en una de las citas que menos expectativas había levantado, el balonmano español consiguió el aldabonazo que premia el talento y la competitividad de sus jugadores y la calidad de su Liga. El equipo llegó de puntillas a Túnez, muy renovado, con un seleccionador interino, Juan Carlos Pastor; sin algún ilustre veterano, como Duishébaev, y con la incógnita sobre el rendimiento de algunos jugadores para asumir un papel estelar y que no llegan a los 26 años como Iker Romero, Chema Rodríguez, Garabaya y hasta Rocas. La química fue perfecta. Los porteros, Hombrados y Barrufet, estuvieron sobresalientes y Uríos, Entrerríos, Juanín García, todos, incluido el veterano Garralda, elegido mejor lateral derecho del torneo, le dieron al equipo su primera corona. Otro paso hacia la mayoría de edad del deporte español.

Garralda, el capitán de la selección española de balonmano, muestra el trofeo de campeón mundial al resto de sus compañeros.
Garralda, el capitán de la selección española de balonmano, muestra el trofeo de campeón mundial al resto de sus compañeros.EFE

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Sobre la firma

Robert Álvarez
Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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