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El litoral sur de Valencia crecerá con casi 10.000 nuevas viviendas

Oliva y Xeraco, tras años de paralización, también prevén nuevas zonas urbanizables

Los municipios costeros del sur de la provincia de Valencia planean ambiciosos proyectos urbanísticos que cambiarán notablemente su fisonomía. Los casos más significativos son los de las localidades turísticas de Cullera y Tavernes de la Valldigna, que planean construir en su costa casi 10.000 nuevas viviendas. Otras dos poblaciones costeras de La Safor, Xeraco y Oliva, plantean ahora, tras años de paralización, actualizar y modificar sus planeamientos urbanísticos, y con ello la posibilidad de ampliar los metros de costa urbanizados.

El Ayuntamiento de Cullera, gobernado por el tripartido del PP-UV-Bloc, ha dado su visto bueno al plan urbanístico de La Bega. El proyecto pretende la construcción, en 600.000 metros cuadrados, de 33 torres (de entre 15 y 25 alturas), dos edificios de 42 plantas en primera línea de la costa y dos hoteles, que albergarán 4.500 nuevos pisos y 2.200 plazas hoteleras. La zona, ubicada entre los últimos edificios de la playa sur y el margen izquierdo de la desembocadura del río Júcar, era uno de los pocos espacios de huertas que habían escapado al cemento.

Pero Cullera no es el único municipio que planea edificar en el litoral. A unos kilómetros al sur, Tavernes de la Valldigna pretende "duplicar" en menos de dos años los metros urbanizados en su playa. En diciembre el Ayuntamiento, con el voto mayoritario del gobierno popular que dirige Eugenio Pérez, aprobó el Plan General de Ordenación Urbana. Incluyó la descalificación de un millón de metros cuadrados de suelo agrícola en primera y segunda línea marítima. Tiene intención de construir 5.000 nuevas viviendas y varios hoteles, de un mínimo de cuatro estrellas.

A diferencia de Cullera, el programa urbanístico en Tavernes es "menos agresivo" y reserva una franja de cien metros en primera línea para zona verde, dice el concejal de Urbanismo, Antonio Bono. Tras esta franja, de 200.000 metros cuadrados, se construirá una segunda trama de viviendas de tres alturas, y una última línea de "un máximo de 12 alturas". El plan contempla también al menos tres hoteles y una zona comercial y de ocio, que "dará un giro al modelo urbanístico", señala.

El caso de Tavernes es el más ambicioso, pero al menos otras dos poblaciones costeras de La Safor, Xeraco y Oliva, plantean ahora, tras años de paralización, modificar sus planes urbanísticos, y con ello la posibilidad de ampliar los metros de costa urbanizados. En Xeraco, el gobierno socialista que dirige Ferran Bofí, propone la urbanización de 287.000 metros cuadrados en su playa, preservados hasta ahora como suelo agrícola. Pretende levantar 1.700 viviendas de baja densidad, y reserva un espacio de 25.000 metros cuadrados para un parque público. En el casco urbano, el nuevo plan prevé recalificar 283.000 metros cuadrados para zona residencial y otras 1.700 viviendas (el 30% de protección oficial). Su proximidad a la capital gandiense convierte al municipio en un atractivo destino para jóvenes y familias que buscan vivienda nueva o segundas residencias. Bofí confía en presentar el plan para su aprobación definitiva en pleno en febrero. Y si la Generalitat da el visto bueno, "la previsión es que en 2007 se puedan iniciar las primeras urbanizaciones".

El tercer caso significativo es el de Oliva, una de las poblaciones del sur de Valencia con mayor línea de costa, más de 10 kilómetros. El Consistorio, que preside el PSPV, está ejecutando la urbanización de 265.000 metros cuadrados en la playa norte. Se trata de viviendas unifamiliares en primera línea, adosados en segunda y una última franja de cuatro alturas. La concejal de Urbanismo, Amparo Tercero, explica que estos programas urbanísticos "estaban aprobados antes de la revisión del plan general", y la mayoría de la playa está calificada como "urbanizable". El Ayuntamiento estudia ahora actuar en la zona sur, en unos 800.000 metros cuadrados.

El resto de poblaciones costeras entre Bellreguard y Oliva tiene prácticamente toda su primera línea urbanizada. En el caso de Gandia, la única franja que se preserva virgen es la de la playa de l'Ahuir. Sobre este espacio, de unos 400.000 metros cuadrados, existía desde hace años un litigio con los propietarios de una finca agrícola colindante. El Ministerio de Medio Ambiente quiere proteger la franja dunar. La playa de l'Ahuir está calificada como "urbanizable", pero sujeta a una servidumbre de protección. Gandia contempla declarar una franja de dunas como "parque público".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 2005