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El poeta Jaume Subirana reúne en su último libro, 'Adrada', sus reflexiones, artículos, crónicas y aforismos

Un cajón de sastre en el que predominan la reflexión y el aforismo. A Jaume Subirana (Barcelona, 1963) le resulta más sencillo explicar el formato de su nuevo libro, Adrada (Edicions 62), asegurando que no es una novela ni un dietario. "Es un libro de prosa", define. La obra mezcla las reflexiones, artículos, crónicas y aforismos que el autor escribió entre 2000 y 2004. El libro se divide en 12 partes, que corresponden a los meses del año. Es el hilo temporal de la obra, puesto que en el capítulo titulado Desembres, por ejemplo, Subirana incorpora las anotaciones tomadas durante los meses de diciembre de los cinco años que comprende el volumen. "Siempre empiezo por lo reciente, porque la inversión temporal me sirve para alejarme del tópico de poeta sensible", tercia.

El trabajo literario, sostiene Subirana, es la reconstrucción y organización de sus cuadernos de notas. "Es una reflexión sobre Cataluña", asegura. La formula a partir de dos estrategias. "Hay dos miradas. Una de lejos, que corresponde con mis estancias en el extranjero, y otra cercana, que es la que efectúo cuando estoy aquí", explica. De estas intenciones da fe el título de la obra, que es el nombre de una localidad de la provincia de Segovia. En un intento de sintetizar el contenido de la obra, en la portada se mezcla la imagen de la población con la de la Villa Olímpica de Barcelona.

Una parte del material utilizado procede del bloc electrónico que posee el autor. "De todas formas", puntualiza, "tengo la sensación de que no invento nada. He mezclado pensamientos políticos con textos literarios y fragmentos de mi vida cotidiana, que es algo que muy a menudo queda apartado de nuestras obras". El libro de notas, prosigue, está cerca de la producción de autores como Enric Sòria, Miquel Pairolí, Valentí Puig y Vicent Alonso. "Posiblemente también de Segarra y Pla", añade.

El autor, además, dirige la Institució de les Lletres Catalanes. Sobre si piensa hacer un paréntesis en su producción literaria mientras tenga el cargo, asegura que este libro le fue encargado antes del nombramiento. "He dejado todo aquello que era incompatible con mi nueva responsabilidad, pero no creo que escribir sea una de estas exigencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2005