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La fábrica de Bertrand i Serra de Manresa abre por última vez sus puertas antes de su demolición

Las viejas naves industriales de la Bertrand i Serra (conocida popularmente como Fàbrica Nova) recuperaron ayer, por última vez, el calor de los vecinos de Manresa (Bages). El proyecto de urbanización de la zona prevé la inminente demolición del antiguo edificio, que ayer abrió sus puertas para que los manresanos pudieran hacer su última visita y, seguramente en el caso de muchos de ellos, revivir episodios de su paso por la antigua fábrica.

La Fàbrica Nova fue el gigante del textil de la ciudad, donde en la década de 1950 trabajaban casi 3.000 personas en los telares y la hilatura. Cerrada la industria en el año 1989, al recinto, de más de seis hectáreas, le aguarda ahora un futuro residencial y comercial, rodeado por una gran zona verde.

La iniciativa del Ayuntamiento de abrir la Fàbrica Nova durante la mañana de ayer tuvo una amplia respuesta popular. Unas 1.250 personas se dieron cita en las instalaciones y pasearon por su interior guiados por concejales, trabajadores municipales y antiguos empleados de la industria. La empresa guarda escasos restos de la actividad industrial de antaño, pero ayer recuperó el latir de su corazón. Se fundó en 1893 y tuvo su esplendor en la posguerra, hasta la década de 1960. Supuso un cambio social para la ciudad, y motivó que centenares de inmigrantes de diversos puntos de la Península fijaran su residencia en la capital del Bages.

En el año 1926, en pleno auge, la industria se amplió de manera considerable y se construyó el edificio de la Fàbrica Nova, que después dio el nombre popular al conjunto. Este edificio será el único testimonio que quedará de la empresa tras la reforma urbanística y se dedicará a una zona comercial. Al lado se levantará un nuevo recinto de ocio y una torre que se prevé que será un hotel.

Fàbrica Nova cerró sus puertas, tras varios procesos de reducción de plantilla, en 1989, y los edificios pasaron a ser propiedad de la Seguridad Social. Diez años después, en subasta, se la adjudicó la empresa Sacresa y Recave. El año pasado se presentó un proyecto de urbanización de la zona. El próximo mes de abril empezará la demolición de los edificios que no se aprovechan y a continuación se llevará a cabo la construcción de las nuevas edificaciones, la zona verde, el pabellón deportivo y las zonas comerciales.

Fábrica Nova es para muchos manresanos el recuerdo de una industria textil en la que el esfuerzo diario tenía débil recompensa, en la que se había empleado toda la familia, en la que habían empezado a trabajar cuando eran niños, o en la que habían pasado los primeros años de infancia, entre la guardería y la peculiar sala de dar el pecho. Para otros, es el recuerdo de la movilización sindical. Como recordaba ayer uno de los guías, esta fábrica uno de los primeros lugares en que se organizó una huelga en plena dictadura franquista, en 1946, impulsada además por las mujeres, hecho poco habitual en esa época. Por estos hechos el alcalde de Manresa, Jordi Valls (PSC), quiere satisfacer una petición ciudadana: construir un monumento a la mujer trabajadora en una de las futuras plazas del recinto. Para la ciudad, en estos momentos, Fàbrica Nova es una barrera que impide conectar los barrios de Escodines con Vic-Remei y la Sagrada Familía. Una barrera que se salvará con la creación de una zona verde en medio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2005