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Necrológica:

Ofelia Guilmáin, actriz

La figura imponente de la actriz española Ofelia Guilmáin retomó los mejores escenarios en México, su voz firme atrapó la atención de millones de televidentes que rememoran sus apariciones en puestas de teatro clásico, como Medea, pero sobre todo en la imagen de mujer mala que le ganó la fama de villana por excelencia en las telenovelas. Era la hora del adiós, murió en su lecho el viernes 14 de enero, a los 84 años, 63 de los cuales vivió en México.

Y como "mejor villana" de los teleculebrones, y los medios de comunicación mexicanos le han rendido un sentido homenaje. A pesar de su acento español, pocos recuerdan que llegó a México en 1939, entre un numeroso grupo de refugiados republicanos, ya que prácticamente de inmediato accedió a las tablas para debutar con Mujeres de Booth.

En los escenarios teatrales impuso un estilo propio con sus interpretaciones en La Celestina, La casa de Bernarda Alba, Los árboles mueren de pie, Electra y Los monólogos de la vagina. Fueron cerca de cien obras y en la mayoría cosechó un gran éxito. Y es que, como dijo de ella El Señor Telenovela, Ernesto Alonso, "Con Ofelia todos los momentos fueron los mejores".

Se ganó el reconocimiento del público y de los críticos con sus papeles de mujer fuerte y altanera, que le consiguieron coestelares de mala en telenovelas como Amarte es mi pecado, La otra, Siempre te amaré, El alma no tiene color, La antorcha encendida o Marisol.

De sus hijos, Margarita, Esther, Lucía Guilmáin y Juan Ferrara, los dos últimos siguieron sus pasos en teatro, televisión y cine, incluso uno de sus nietos es mencionado como heredero de su talento, Juan Carlos Bonet.

Después de contraer matrimonio y durante una década, la de los cuarenta, se mantuvo alejada de los escenarios. Regresó con el Teatro Español de México. Su vida será recogida en el libro El retablo rojo, una biografía de la que la actriz era coautora y cuya aparición está programada para el próximo mes de abril; el título es el nombre de la primera compañía con la que trabajó.

Algunos críticos calificaron a Ofelia Guilmáin de "primera dama de la escena mexicana" y "reina del teatro clásico". Y ella, en una entrevista con el diario La Jornada, comentó: "Ya no me falta corona que ponerme de las reinas del teatro clásico: Isabel de Inglaterra, María Tudor, Isabel la Católica, Catalina de Aragón... De España, Inglaterra, Suecia, de todos lados... Además hice de Hécuba, Medea, Lisístrata, Electra, Antígona... a casi todas las griegas. Ahora no tengo ya casi nada nuevo que decir, ya todo lo he dicho".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 2005